Desde su fundación en 1987, Verdemar Ecologistas en Acción ha desarrollado una intensa labor de defensa del medio ambiente en el Campo de Gibraltar. Durante casi cuatro décadas, la organización ha mantenido una línea de actuación basada en denunciar aquellas actividades que considera perjudiciales para la salud pública y los ecosistemas, independientemente de las fronteras o de la administración responsable.
Su trayectoria incluye denuncias por vertidos contaminantes en ríos, amenazas a espacios protegidos como Doñana, la degradación de las dunas de Tarifa, vertederos ilegales o determinadas recalificaciones urbanísticas. Más recientemente, alertó sobre un vertido descontrolado de aguas residuales en La Línea de la Concepción.
La asociación también ha sido crítica con actividades industriales en la Bahía de Algeciras. Entre otros ejemplos, participó en movilizaciones contra la contaminación y las ampliaciones de la refinería CEPSA, unas protestas que contaron con la presencia de activistas gibraltareños como John Cortes, actual Ministro de Medio Ambiente de Gibraltar. Aquellas reivindicaciones reflejaban una preocupación compartida sobre la salud ambiental de toda la bahía, sin distinción de nacionalidades.
Del mismo modo, Verdemar ha denunciado durante años los vertidos de aguas residuales al mar, los rellenos en aguas protegidas y los impactos ambientales asociados al bunkering de Gibraltar. Y es que, según datos del propio Gobierno gibraltareño recogidos en la Gibraltar Climate Change Strategy de 2021, esta actividad genera alrededor de 3 millones de toneladas de CO2e al año, aproximadamente el 84% de las emisiones totales del Peñón, lo que equivaldría a las emisiones anuales de una ciudad de entre 300.000 y 500.000 habitantes.
Las denuncias de la organización no siempre han sido bien recibidas. Algunos sectores han llegado a cuestionar la independencia de sus dirigentes o a atribuir motivaciones políticas a sus actuaciones. Sin embargo, Verdemar sostiene que aplica el mismo criterio a ambos lados de la Verja y que su único objetivo es la protección del medio ambiente y de la salud de los ciudadanos.
La organización considera que el debate debería centrarse en las agresiones denunciadas y no en quienes las denuncian. En este sentido, ha puesto recientemente el foco en el Acuerdo UE-Reino Unido sobre Gibraltar, reclamando una revisión de sus apartados medioambientales. Según Verdemar, el texto no aborda de forma clara cuestiones como los vertidos de aguas residuales sin tratar, los rellenos en el mar o las emisiones derivadas del bunkering, que no serán equivalentes a la normativa aplicada en el Puerto de Algeciras.
Tras casi cuarenta años de trabajo voluntario, Verdemar mantiene una misma reivindicación: que la protección del medio ambiente y de la salud pública esté por encima de intereses políticos, económicos o territoriales, porque la contaminación no entiende de fronteras.
Para seguir en esta línea, el presidente de la organización tiene previsto regresar a Bruselas el próximo 24 de junio para mantener nuevas reuniones con eurodiputados de diferentes partidos políticos, a quienes solicitará su apoyo para que los aspectos medioambientales del acuerdo sean revisados antes de su firma y entrada en vigor, prevista para el 15 de julio.
Según sostiene Verdemar, esta modificación resulta necesaria para garantizar una protección medioambiental acorde con la singularidad ecológica de una bahía que alberga espacios protegidos por la Unión Europea, cuya conservación exige normas claras y homogéneas para todos los operadores que desarrollan su actividad en la zona.