Verdemar Ecologistas en Acción ha vuelto a denunciar un nuevo episodio de afección ambiental vinculado a las obras del proyecto Eastside, también denominado Marina Este, que se desarrolla en Gibraltar. Según el colectivo, las partículas en suspensión generadas durante los trabajos de relleno marino están desplazándose hasta La Línea de la Concepción, con especial incidencia en el entorno litoral de La Atunara, donde se localizan caladeros tradicionales de gran valor ecológico y económico.
La organización ecologista sitúa este nuevo episodio en el pasado viernes 6 de marzo de 2026, jornada en la que, según expone, tuvo que producirse una paralización temporal de las obras. No obstante, señala que los trabajos se retomaron posteriormente y que el buque OMVAC DOCE ha reanudado las labores de aporte de áridos sobre el fondo marino, presuntamente procedentes de materiales inertes del antiguo vertedero gibraltareño.
Desde el colectivo recuerdan que estas emisiones de sedimentos afectan a la Zona Especial de Conservación del Estrecho Oriental y avanzan sobre fondos arenosos poco profundos incluidos en el hábitat de interés comunitario HIC 1110, un espacio clave para la fijación de organismos y para el refugio y alimentación de numerosas especies. Verdemar advierte de que la presencia continuada de este material puede comprometer de forma directa a los organismos filtradores y a los bancos marisqueros que históricamente han tenido presencia en esta franja litoral del Campo de Gibraltar.
La entidad subraya además que el puerto deportivo se levanta sobre una zona que anteriormente albergaba importantes colonias de marisco y que había estado protegida por sus elevados valores ambientales. En este sentido, sostiene que la distinta granulometría de las partículas y la posible presencia de materiales contaminados están provocando una alteración progresiva del ecosistema bentónico, con afección a especies como la almeja fina, el berberecho, la coquina, la chirla, la vieira o la navaja, además de gasterópodos, crustáceos y poliquetos asociados a estos fondos.
Verdemar también asegura que ya se están apreciando consecuencias visibles en el entorno más próximo a las obras, entre ellas la muerte o desaparición de colonias de mejillones en afloramientos rocosos cercanos. A juicio del colectivo, esta situación no solo amenaza a la biodiversidad marina, sino también a la actividad de la pesca artesanal de La Atunara, de la que dependen alrededor de 200 empleos directos y una parte relevante del sustento económico de esta barriada marinera.
Por todo ello, la organización ha reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico una evaluación urgente del impacto de estos vertidos sobre las especies y hábitats afectados, aunque asegura que por ahora no ha recibido respuesta. El colectivo teme que la continuidad de este proyecto, promovido por TNG Global Foundation y planteado sobre una ganancia de más de 300.000 metros cuadrados al mar para levantar un hotel, más de 1.300 viviendas y un puerto deportivo, acabe causando un deterioro irreversible en un enclave integrado en la Red Natura 2000.