Vía de escape

Bruselas deja en manos del Gobierno permitir el uso comercial del alga asiática

La Comisión Europea aclara que los Estados miembros pueden autorizar su aprovechamiento bajo control, algo que VOX exige al Ejecutivo de Sánchez por “falta de voluntad política”
Arribazón de alga asiática en la playa de El Rinconcillo
photo_camera Arribazón de alga asiática en la playa de El Rinconcillo

La Comisión Europea de Medio Ambiente ha confirmado que la normativa europea sí permite la comercialización del alga asiática Rugulopterix okamurae, aunque deja la aplicación de esta medida en manos de los Estados miembros. La respuesta llega tras la pregunta formulada por la europarlamentaria de VOX, Mireia Borrás, quien ha criticado con dureza la postura del Ejecutivo español.

Según la comisaria europea Jessika Roswall, el Reglamento sobre especies exóticas invasoras permite el uso comercial de especies ya establecidas, como el alga asiática, siempre que exista una justificación estricta, se adopten medidas de gestión adecuadas y se evite su propagación. Este marco, según la normativa, no requiere autorización de Bruselas, lo que deja en manos del Gobierno español la posibilidad de habilitar su uso regulado.

Tras conocer la respuesta, Borrás ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de “engañar a los españoles” al culpar a la Unión Europea mientras “abandonaba a pescadores, ayuntamientos y al sector turístico” que padecen los efectos de esta plaga en el litoral del Estrecho de Gibraltar.

Con esta aclaración, VOX ha anunciado una Proposición No de Ley (PNL) que será debatida próximamente en el Congreso. Su objetivo es que el Gobierno modifique la normativa actual para permitir el uso comercial del alga en sectores como la biotecnología, la agricultura o la energía, promoviendo así la innovación y reduciendo los elevados costes de su retirada.

La formación también reclama ayudas directas a los pescadores afectados, así como apoyo económico a los ayuntamientos costeros que cada año deben hacer frente al gasto que supone la retirada masiva de algas en las playas de la provincia de Cádiz, con especial énfasis en las del Campo de Gibraltar. La iniciativa busca convertir un problema ambiental en una posible oportunidad económica y tecnológica, siempre bajo control.