Tras 35 años en la lista de Paraísos Fiscales emitida por el Ministerio de Hacienda española, la cual se modificó en el año 2023 con el nombre de “países y territorios, así como regímenes fiscales perjudiciales que tienen la consideración de jurisdicciones no cooperativas”, el Gobierno de España ha decidido eliminar a Gibraltar de la misma. Este movimiento supone mucho más que una simple corrección administrativa y conlleva un gran cambio en las relaciones económicas entre España y el Peñón.
Esta decisión implica un reconocimiento por parte de España de que Gibraltar cumple con criterios suficientes de transparencia fiscal y cooperación tributaria, alineándose con la posición de la OCDE que sacó al Peñón de su listado hace dos años.
Podría ser que la urgencia con la que se está tratando este asunto, se debe a la exigencia de Gibraltar de ser eliminada del listado con anterioridad a la aprobación por parte del Parlamento Europeo del Acuerdo entre la UE y el Reino Unido sobre Gibraltar, pero a su vez reabre un debate político y social sobre quién saldrá beneficiado.
El hecho de estar incluido en un listado de estas características implica mayores controles, desconfianza y sospecha sobre operaciones financieras, y mayores trabas para empresas o ciudadanos con relaciones económicas con el Peñón.
Por lo que, si nos basamos en la inmediatez, el gran beneficiado es Gibraltar por la mejora de su reputación internacional lo cual le permitirá beneficiarse de una mayor seguridad jurídica en sectores clave para su economía como son los servicios financieros, los seguros y el juego online.
Además, en el medio y largo plazo, el Peñón tendrá una mayor facilidad para atraer a empresas y la inversión extranjera.
Al otro lado de la antigua verja, está por ver si esta acción incrementará la inversión de empresas gibraltareñas en la comarca y por tanto generar empleo. Lo que sí es seguro es que el Campo de Gibraltar tendrá que competir en desigualdad tanto fiscal como comercialmente con sus vecinos.
No son pocas las voces que inciden en que una diferencia en la presión fiscal tan grande como la que existirá tras la aplicación de los términos del Tratado, seguirá generando una competencia difícil de equilibrar. Impuestos como el IRPF, Impuesto de Sociedades, Seguridad Social muy inferiores a los de España unido a la flexibilidad regulatoria del Peñón fomentarán la llegada de las empresas al lado gibraltareño en detrimento del Campo de Gibraltar.
Esta desigualdad podría provocar que la dependencia económica y laboral que tiene actualmente el Campo de Gibraltar del Peñón tienda a incrementarse y quedaría muy expuesta a los movimientos que ahí se produzcan.
Además, y esto ya se está notando, se producirá un incremento de la demanda inmobiliaria en la Comarca con el consiguiente incremento de precios tanto de la vivienda como del coste de la vida.
Entonces, ¿quién sale beneficiado de esta medida? A corto plazo sin ningún margen de error se puede asegurar que Gibraltar será el gran beneficiario principalmente por la mejora de su imagen y por la eliminación de barreras económicas.
La duda está en si en el largo plazo el Campo de Gibraltar consigue atraer inversiones o si, por el contrario, éstas se quedan en Gibraltar beneficiándose de su baja fiscalidad aumentando con ello la dependencia que tienen del Peñón.
La decisión de excluir a Gibraltar del listado, está marcada por la controversia. Sus defensores defienden que ya no es un territorio opaco y que esta medida traerá una prosperidad compartida a una región castigada económicamente. Sin embargo, sus detractores defienden que la prosperidad solo será gibraltareña mientras que mantengan diferencias fiscales tan grandes respecto a las aplicadas en la Comarca.