La recuperación de los serenos nocturnos en algunas ciudades españolas ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre nuevas fórmulas para mejorar la seguridad en los barrios. El último ejemplo se encuentra en Esplugues de Llobregat (Barcelona), donde el Ayuntamiento ha puesto en marcha un Cuerpo de Serenos encargado de recorrer las calles durante la noche y actuar como punto de apoyo para los vecinos.
Este servicio está formado por siete vigilantes que realizan rondas a pie entre las 23:00 y las 6:00 horas por los distintos barrios del municipio. Su función principal es vigilar las calles, detectar incidencias y comunicarlas de forma inmediata a la Policía Local, además de ofrecer asistencia básica a los vecinos que puedan necesitar ayuda durante la noche.
La figura del sereno tiene una larga tradición en España. Durante décadas, estos trabajadores se encargaban de vigilar las calles, auxiliar a los ciudadanos e incluso encender las farolas antes de la llegada de la iluminación eléctrica generalizada. Con el paso del tiempo desaparecieron en la mayoría de ciudades, aunque en los últimos años algunos municipios han decidido recuperarlos como complemento a la seguridad pública.
La iniciativa abre también el debate sobre si un modelo similar podría implantarse en municipios del Campo de Gibraltar, donde la seguridad y la convivencia vecinal forman parte habitual de la agenda pública. En ciudades como Algeciras o La Línea de la Concepción, la presencia de vigilancia de proximidad podría ayudar, según algunos expertos, a reforzar la sensación de seguridad en determinadas zonas durante la noche.
No obstante, otros especialistas recuerdan que la comarca ya cuenta con diferentes cuerpos de seguridad y que cualquier medida de este tipo debería coordinarse con Policía Local, Policía Nacional o Guardia Civil, evitando duplicidades y garantizando que la vigilancia ciudadana se realice dentro de un marco regulado.
En cualquier caso, la experiencia de ciudades que han recuperado esta figura plantea una cuestión cada vez más presente en el debate municipal: cómo reforzar la seguridad de proximidad y la atención al vecino en las calles durante la noche sin sustituir el trabajo de los cuerpos policiales.