Andalucía entra en una nueva etapa política. El Partido Popular ha ganado las elecciones autonómicas con claridad, pero la noche electoral deja una consecuencia decisiva: Juanma Moreno pierde la mayoría absoluta que había mantenido durante los últimos cuatro años y dependerá de Vox para garantizar su continuidad al frente de la Junta de Andalucía. Con el 99,94% escrutado, los populares logran 53 diputados, cinco menos que en 2022 y a dos escaños de los 55 necesarios para gobernar en solitario.
La victoria del PP no evita, sin embargo, un cambio profundo en el tablero político andaluz. La subida de la participación, que supera el 64%, y el crecimiento de la izquierda alternativa han terminado por romper el dominio absoluto que Moreno había consolidado en la anterior legislatura. El presidente andaluz gana las elecciones, mejora incluso en votos absolutos respecto a hace cuatro años, pero pierde la tranquilidad parlamentaria que buscaba para continuar gobernando sin apoyos externos.
El nuevo escenario convierte a Vox en actor imprescindible para la gobernabilidad. La formación de Santiago Abascal alcanza 15 diputados, uno más que en las anteriores elecciones, y tendrá la llave de la investidura. Aunque el crecimiento ha sido moderado, el resultado sitúa nuevamente al partido como socio inevitable para el PP. A partir de ahora, Moreno deberá decidir si apuesta por acuerdos puntuales o por una negociación más estable con los de Manuel Gavira.
La gran sorpresa de la noche llega desde la izquierda andaluza. Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, protagoniza uno de los mayores ascensos electorales de los últimos años y consigue ocho escaños, cuadruplicando prácticamente su presencia en el Parlamento autonómico. La formación nacionalista y andalucista logra consolidarse como referencia de una parte importante del voto joven y urbano, entrando con fuerza en provincias clave y arrebatando al PP los diputados decisivos para conservar la mayoría absoluta.
El crecimiento de Adelante Andalucía supone además un duro golpe para Por Andalucía, la coalición formada por IU, Podemos y Sumar. Aunque mantiene sus cinco diputados, pierde peso político y electoral en comparación con 2022. La división del espacio progresista y la irrupción de José Ignacio García han cambiado completamente el equilibrio dentro de la izquierda andaluza.
La otra gran lectura de la noche está en el desplome del PSOE-A. La candidatura encabezada por María Jesús Montero obtiene 28 diputados, dos menos que hace cuatro años, firmando así el peor resultado de la historia del socialismo andaluz. El partido logra aumentar ligeramente el número total de votos gracias al incremento de participación, pero no consigue traducir ese crecimiento en representación parlamentaria. Los socialistas mantienen la segunda posición, aunque muy lejos de disputar el liderazgo político de Andalucía.
El resultado deja además un mensaje contundente sobre el desgaste de los grandes partidos tradicionales. Mientras el PP pierde la mayoría absoluta y el PSOE continúa sin recuperar terreno, las fuerzas emergentes ganan protagonismo. Adelante Andalucía crece con fuerza, Vox consolida su posición y el Parlamento autonómico vuelve a fragmentarse tras una legislatura marcada por la estabilidad absoluta del PP.
En el reparto definitivo del Parlamento andaluz, el bloque de la derecha suma 68 diputados entre PP y Vox, frente a los 41 escaños que reúnen PSOE-A, Adelante Andalucía y Por Andalucía. La correlación de fuerzas permite a Moreno seguir gobernando, aunque a costa de depender de negociaciones constantes durante la legislatura.
Fuera de la Cámara autonómica quedan varias candidaturas que aspiraban a entrar en el Parlamento. Entre ellas destaca 100×100 Unidos, que finalmente no consigue representación pese a su presencia durante la campaña electoral. Tampoco logran escaños Se Acabó la Fiesta, PACMA, Andalucistas-PA, Jaén Merece Más ni el resto de formaciones minoritarias que concurrían a estas elecciones.
La noche electoral deja además varias incógnitas abiertas. El futuro papel de María Jesús Montero al frente de la oposición, el tipo de relación que mantendrán PP y Vox o el impacto que tendrá el crecimiento de Adelante Andalucía marcarán el inicio de una legislatura que se presenta mucho más compleja que la anterior.
Desde el Campo de Gibraltar, los resultados también se observan con especial atención por el peso que tendrán asuntos estratégicos como las infraestructuras, la industria, las conexiones ferroviarias o las políticas vinculadas al empleo y al desarrollo portuario en la próxima etapa política andaluza.