Deporte, respeto, inclusión

El Barça vuelve a abrir su palco a Jesús Tomillero como gesto contra la LGTBIfobia

El activista linense ha sido invitado al estadio como muestra del compromiso del club con un deporte más justo y libre de discriminación.
Tomillero agradece públicamente el apoyo del FC Barcelona, al que considera clave en su historia personal y en la lucha por la igualdad.
Jesús Tomillero con Laporta
photo_camera Jesús Tomillero con Laporta

El activista LGTBI y exárbitro de fútbol Jesús Tomillero ha compartido este fin de semana un emotivo mensaje tras ser recibido en el palco presidencial del FC Barcelona, el mismo club que, como él recuerda, fue el primero en tenderle la mano cuando más lo necesitaba. El gesto se enmarca en el compromiso del club azulgrana con la lucha contra la LGTBIfobia en el ámbito deportivo.

Tomillero ha presenciado dos encuentros en la jornada: uno de balonmano por la mañana, y por la tarde el partido entre el Barça y Osasuna. Pero más allá del deporte, ha querido resaltar que lo importante ha sido el mensaje de inclusión y respeto que acompaña a este tipo de invitaciones.

“El deporte debe ser un espacio seguro, libre y digno para todas las personas”, ha afirmado en sus redes sociales, subrayando que gestos simbólicos como este no solo acompañan, sino que también cambian realidades. Su agradecimiento ha sido directo: “Gracias por no mirar hacia otro lado”.

El fundador de la asociación Roja Directa, con sede en Algeciras, se ha convertido en una de las voces más firmes contra la discriminación en el deporte español. Desde hace años denuncia públicamente la violencia verbal, el odio y la exclusión que sufren personas LGTBI en competiciones de todos los niveles.

El respaldo del FC Barcelona no es nuevo. Ya en el pasado el club mostró su cercanía a Tomillero y su apoyo a su causa, en un momento en que muchos sectores del deporte guardaban silencio. Con esta nueva invitación, el Barça reafirma su papel activo en la defensa de los derechos humanos y la diversidad.

Para Jesús Tomillero, lo vivido este fin de semana es más que un reconocimiento personal: es una señal de esperanza para futuras generaciones. Un recordatorio de que el fútbol puede ser también un vehículo de cambio social cuando las instituciones se posicionan del lado correcto.

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