El Ayuntamiento de Tarifa ha recibido una denuncia formal de la plataforma Tarifa No Se Vende tras detectarse residuos de obra, en especial fragmentos de corcho blanco o poliestireno expandido (EPS), en las inmediaciones del Olivar, zona donde avanzan proyectos de construcción de viviendas, garajes y trasteros.
El material, muy usado en la edificación por su ligereza, se fragmenta con facilidad y, según los denunciantes, está alcanzando calles, aceras, zonas verdes y espacios naturales cercanos, sin control ni medidas de contención. Al tratarse de un producto no biodegradable, su descomposición puede tardar siglos, generando microplásticos que acaban contaminando ríos, playas y mares.
La organización reprocha a la promotora de las obras la falta de medidas preventivas, lo que podría suponer un incumplimiento de la normativa sobre gestión de residuos de construcción y demolición vigente en los ámbitos municipal, autonómico y estatal.
Entre las medidas solicitadas al Consistorio destacan la retirada inmediata de los residuos visibles, la implantación de barreras de protección, la posible apertura de un expediente sancionador y un refuerzo de la vigilancia para frenar nuevos vertidos.
La denuncia incide en que la dispersión de este material no solo afecta a la imagen turística de Tarifa, sino que constituye un riesgo ambiental al liberar compuestos contaminantes y ser ingerido por la fauna local, lo que puede provocar graves daños en los animales.