La planta química Puente Mayorga de Moeve, ubicada en San Roque, ha retomado esta semana su actividad a pleno rendimiento después de completar la parada general más larga de su historia: 90 días de trabajos intensivos. La compañía ha invertido 60 millones de euros en un ambicioso plan de mejoras para aumentar la eficiencia, reducir emisiones y reforzar la seguridad, con el objetivo de convertir sus instalaciones en “la más eficiente de Europa” y referente en digitalización.
La inversión se ha destinado principalmente a optimizar procesos y disminuir las emisiones de CO₂ entre un 10 y un 15 %, gracias en gran parte a la modernización de la unidad de Pacol. Allí se han instalado nuevos equipos de intercambio de calor que permiten aprovechar mejor la energía generada, reduciendo así el consumo de gas natural. Además, se han ejecutado proyectos de ciberseguridad, mejoras en la infraestructura eléctrica y exhaustivas inspecciones para garantizar la integridad de los equipos y tuberías.
En las operaciones han participado hasta 37 empresas contratistas, en su mayoría del Campo de Gibraltar, movilizando a más de un millar de profesionales en los días de mayor actividad. Este despliegue no solo ha permitido acometer las mejoras técnicas, sino que también ha tenido un impacto positivo en el tejido económico y laboral de la comarca.
Según Moeve, una parada general de este tipo requiere un minucioso trabajo de planificación que comienza al menos un año antes, coordinando a todos los departamentos implicados para cumplir plazos y garantizar que las operaciones se desarrollen con la máxima seguridad y eficiencia. La compañía subraya que este esfuerzo conjunto ha sido clave para completar con éxito una intervención de esta envergadura.