Este domingo, 4 de mayo de 2025, España se une a la conmemoración del Día de la Madre, una jornada cargada de emotividad que pone en valor el papel esencial de las madres en la familia y en la sociedad. La celebración, instaurada oficialmente en el país en 1965, tiene lugar cada primer domingo de mayo, coincidiendo con el florecer primaveral.
Aunque la versión actual de esta festividad tiene un carácter moderno, sus raíces se remontan a la Antigua Grecia, donde se veneraba a Rea, madre de los dioses. Más tarde, los romanos heredaron esta tradición con el nombre de Hilaria, dedicada a la diosa Cibeles. Con la llegada del cristianismo, estos ritos se adaptaron para rendir homenaje a la Virgen María, configurando una transición entre lo pagano y lo religioso.
En la era contemporánea, el impulso definitivo lo dio la estadounidense Anna Jarvis, quien organizó la primera celebración oficial en 1907 en memoria de su madre. Tras años de activismo, logró que en 1914 el presidente Woodrow Wilson estableciera el segundo domingo de mayo como Día de la Madre en Estados Unidos, fecha que muchos países adoptarían después.
En el caso de España, la festividad se celebró originalmente el 8 de diciembre, coincidiendo con el día de la Inmaculada Concepción, hasta que en 1965 se decidió trasladarla a mayo para dotarla de un carácter más propio y menos religioso. El mes de las flores simboliza además la renovación, lo que aporta un valor añadido al reconocimiento de la maternidad.
A nivel internacional, el Día de la Madre cuenta con diferentes fechas según el país. En Portugal y Lituania se celebra al igual que en España el primer domingo de mayo, mientras que en México es fijo el 10 de mayo, y en Reino Unido tiene lugar el cuarto domingo de Cuaresma.