Política de vivienda

Un nuevo fondo público abre la puerta a miles de viviendas de alquiler asequible en España

El Gobierno plantea movilizar hasta 23.000 millones con respaldo europeo para impulsar la construcción y gestión a largo plazo de vivienda social
Promoción de viviendas en construcción destinadas al alquiler social y asequible.
photo_camera Promoción de viviendas en construcción destinadas al alquiler social y asequible.

El acceso a la vivienda asequible vuelve a situarse en el centro del debate tras el anuncio del Fondo Soberano España Crece, una iniciativa impulsada por el Gobierno central que busca facilitar la construcción de viviendas de alquiler social y a precio limitado mediante financiación pública respaldada por Europa.

El plan contempla que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) pueda movilizar hasta 23.000 millones de euros con el objetivo de promover entre 150.000 y 180.000 nuevas viviendas en todo el país. Una de las claves del proyecto es que Europa garantiza hasta el 50% de la financiación, lo que reduce el riesgo de la inversión y permite ampliar el volumen de fondos destinados a este tipo de promociones.

El ICO, que actúa como banco público del Estado, no utiliza directamente los Presupuestos Generales, sino que se financia acudiendo a los mercados. La actual coyuntura económica, con mayor estabilidad y confianza inversora, permite que estos préstamos se obtengan a menores costes financieros, facilitando su devolución a largo plazo.

Según lo planteado, las viviendas se desarrollarían mayoritariamente sobre suelo público, con precios de construcción ajustados y posibilidad de aplicar sistemas industrializados, lo que podría reducir los costes hasta en un 20%. Los pisos tipo tendrían alrededor de 75 metros cuadrados y un coste aproximado de 150.000 euros, cifras orientativas dentro del modelo planteado.

Otro de los aspectos destacados del programa es la gestión a largo plazo del parque de vivienda, evitando que los inmuebles pasen al mercado libre tras unos pocos años. La previsión es que estas promociones mantengan su carácter social durante 30, 40 o incluso 50 años, garantizando que la inversión pública tenga un efecto duradero.

Aunque la medida no supone una solución inmediata al problema del acceso a la vivienda, desde el Ejecutivo se presenta como un cambio de enfoque al combinar financiación pública, respaldo europeo y una gestión prolongada en el tiempo. Un planteamiento que, de aplicarse en comunidades autónomas como la Junta de Andalucía y en territorios con fuerte presión inmobiliaria, podría tener impacto también en comarcas como el Campo de Gibraltar.

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