Las persistentes lluvias registradas durante las últimas semanas están teniendo un impacto directo en el comercio de cercanía del Campo de Gibraltar, con una notable reducción de la actividad y un descenso acusado del consumo en calles y zonas comerciales. La situación afecta tanto a tiendas físicas como a la venta ambulante, especialmente en jornadas marcadas por avisos meteorológicos.
Desde la Confederación Comercio Andalucía se advierte de que las ventas han sufrido una caída generalizada de entre el 20% y el 30%, alcanzando porcentajes mucho mayores en los días de lluvia más intensa. La menor afluencia de clientes, unida a los problemas de movilidad y a los cortes puntuales de calles y accesos, ha condicionado seriamente la facturación diaria de numerosos establecimientos.
En municipios como Algeciras, la situación se ha dejado sentir con especial fuerza en los pequeños comercios del centro y en aquellos ubicados en zonas más expuestas a acumulaciones de agua. Aunque en la mayoría de los casos no se han producido daños materiales de consideración, sí se han registrado cierres preventivos y limitaciones de horario que han reducido aún más los ingresos.
Uno de los sectores más afectados es el del comercio ambulante, donde la suspensión de mercadillos por motivos de seguridad ha supuesto semanas sin actividad para decenas de vendedores. En el caso del tradicional mercadillo de los martes, conocido popularmente como el piojito, la imposibilidad de montar los puestos con normalidad ha generado una situación económica delicada para muchas familias que dependen exclusivamente de esta fuente de ingresos.
Las organizaciones del sector subrayan que, pese a las dificultades, los comerciantes han tratado de mantener abiertos sus negocios siempre que las condiciones lo han permitido, priorizando la seguridad de trabajadores y clientes. No obstante, alertan de que los gastos fijos —alquileres, suministros o tasas— continúan acumulándose incluso en los días sin actividad.
Ante este escenario, el comercio andaluz reclama a la Junta de Andalucía la puesta en marcha de medidas de apoyo específicas una vez superada la fase más crítica del temporal, con el objetivo de evitar cierres definitivos y proteger un tejido comercial que resulta clave para la economía y la vida diaria de los barrios.