Las lluvias encadenadas de este invierno no solo están elevando los registros de precipitación en la Sierra de Grazalema, sino que están teniendo un impacto directo y sostenido en el Campo de Gibraltar, donde el relieve, los suelos y los sistemas subterráneos permanecen en plena actividad. Los expertos subrayan que, en este tipo de episodios prolongados, los procesos geológicos se intensifican a medida que el agua se acumula tanto en superficie como en profundidad.
Desde el punto de vista geomorfológico, uno de los factores clave es la infiltración continua del agua en el subsuelo. En zonas con relieves abruptos y materiales kársticos, frecuentes en el arco montañoso que rodea la comarca, el agua penetra por grietas y cavidades, alimentando acuíferos que funcionan como auténticos reservorios naturales. Cuando las lluvias se suceden sin apenas tregua, estos sistemas no llegan a vaciarse y mantienen elevados sus niveles durante semanas.
En municipios como Algeciras y su entorno, la combinación de laderas pronunciadas, suelos saturados y cauces naturales muy encajados favorece la aparición de escorrentías superficiales, pequeños deslizamientos y procesos de erosión. Son respuestas naturales del terreno ante la acumulación progresiva de grandes volúmenes de agua, más acusadas cuando no existe tiempo suficiente para una evacuación gradual.
Los especialistas destacan que el impacto sobre el territorio es muy distinto cuando se producen lluvias intensas de corta duración frente a periodos prolongados de precipitaciones moderadas pero constantes. En este segundo escenario, el suelo va perdiendo capacidad de absorción, el nivel freático asciende y cualquier nuevo episodio de lluvia incrementa el riesgo de corrimientos de tierra o de reactivación de zonas inestables que permanecían latentes.
Este comportamiento forma parte de la memoria geológica de la comarca. Las sierras del sur de Cádiz han evolucionado durante miles de años bajo alternancias de fases secas y húmedas, pero la ocupación de zonas inundables o inestables incrementa hoy la exposición al riesgo. Por ello, los expertos insisten en la importancia de respetar cauces, ramblas y llanuras de inundación para reducir los efectos de temporales persistentes como los que se están registrando este invierno.