Fiesta, arte y tradición

Grandes sensaciones en los teatros y mirada hacia el cielo en la calle: el Campo de Gibraltar disfruta del Carnaval a pesar de la lluvia

Las agrupaciones de la comarca han hecho vibrar al público desde las tablas, mientras la lluvia ha obligado a suspender o modificar eventos programados 

 

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photo_camera Una familia algecireña carnavalera y muy limpia

El Carnaval en el Campo de Gibraltar se está celebrando pasado por agua, alterando algunos eventos programados, aunque ni mucho menos está ahogando las ganas de sus principales artífices, componentes de agrupaciones y aficionados que esperan esta fecha con mucho deseo durante todo un año. Mientras los teatros han vibrado con espectáculos memorables, las calles se están viendo afectadas por las alertas meteorológicas, aunque la diversión, seguramente lo más importante, no falta a la cita.

En Algeciras, cientos de personas desafiaron este viernes al mal tiempo en la Plaza Alta para disfrutar de la actuación de Los Calaíta, la chirigota ganadora en Cádiz y una de las grandes sorpresas de los últimos años. Sin embargo, otras agrupaciones que debían presentarse este sábado han tenido que aplazar sus actuaciones hasta agosto, en la tradicional noche carnavalesca.

'Los Eugenios' también actuaron en San Roque, en el teatro Juan Luis Galiardo, que fue escenario de la gran final del concurso, con un público entusiasta y entregado. Un ambiente similar se vivió en La Línea y, un día antes, en el teatro Florida de Algeciras. En todos ellos y otros lugares de la comarca, como centros educativos o sedes de colectivos sociales, ha brillado con luz propia el espíritu del Carnaval de este rincón tan genuino.

Los jartibles (con todo el cariño y admiración) del Campo de Gibraltar han puesto una vez más su pasión en cada copla, en cada pasodoble y en cada cuplé, manteniendo viva una tradición que refleja la identidad propia de una comarca que siempre ha destacado por su ingenio y su arte. A ello por supuesto que contribuyen los que no cantan ni se suben a un escenario, pero igualmente dan colorido y mantienen viva su llama, echándose a la calle con un disfraz de lo más simple: tres trapos, dos coloretes y a divertirse y divertir. 

Y es que, pesar de las adversidades - y no sólo climáticas - la cantera de autores, la de seguidores fieles, lejos de agotarse, ha demostrado que sigue muy viva, asegurando el futuro de la fiesta y alejando fantasmas de años atrás.

Las letras que emocionan, hacen reír y enorgullecen a los campogibraltareños han vuelto a sonar y con mucha fuerza. Con lluvia o sin ella, el Carnaval sigue siendo una cita imprescindible en nuestra comarca. Que nunca se pierda. ¡Tipo, tipo!

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