Los alcaldes de Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera y San Martín del Tesorillo se han desplazado a Sevilla para reunirse con la consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, Rocío Díaz, con el fin de exigir la ejecución inmediata de las inversiones comprometidas para el interior del Campo de Gibraltar. La cita, solicitada por los propios regidores, busca poner fin al prolongado abandono institucional que denuncian los municipios de esta zona.
Durante la reunión, los alcaldes Adrián Vaca, Francisco Gómez y Jesús Fernández defendieron la necesidad de actuar sin más demoras sobre la carretera A-405, principal vía de conexión de estos municipios con el resto de la comarca. “Llevamos años escuchando promesas que no llegan a materializarse. Queremos hechos. No es una cuestión política, es una cuestión de justicia territorial”, expresó con rotundidad el alcalde de Castellar, visiblemente molesto.
Los tres dirigentes han coincidido en que la falta de infraestructuras dignas lastra el desarrollo económico, turístico y agrícola de sus municipios. “No se puede hablar de progreso para el Campo de Gibraltar mientras se margina a sus pueblos del interior con carreteras inseguras y obsoletas”, afirmaron de forma conjunta, exigiendo soluciones estructurales que favorezcan la movilidad y la competitividad empresarial en igualdad de condiciones.
Además de la A-405, el alcalde de Castellar ha vuelto a insistir en la urgente necesidad de incluir en los presupuestos autonómicos la carretera A-2100, que conecta su municipio con San Roque y Sotogrande. “Desde 2018 no ha recibido ni un solo euro, ni una sola atención. No pedimos privilegios, pedimos lo básico: una carretera que garantice nuestro derecho a movernos, crecer y prosperar como cualquier otro municipio andaluz”, recalcó Vaca.
La reunión con la Junta pone nuevamente sobre la mesa la realidad de una comarca dividida, donde los municipios del interior reclaman el mismo nivel de atención que otras zonas más visibles del territorio. Los alcaldes esperan que esta reunión sea el inicio de un compromiso firme y medible, y no una nueva promesa vacía que mantenga al interior del Campo de Gibraltar en el olvido.