Un tesoro arqueológico
Investigadores de la Universidad de Sevilla y la Universidad de Huelva han solicitado que el arte rupestre del Campo de Gibraltar sea declarado Geoparque o Patrimonio Mundial de la UNESCO, debido a su singular valor científico, cultural y patrimonial. Su estudio, publicado en la revista Quaternary, subraya que esta región alberga una de las mayores concentraciones de estaciones rupestres del mundo, con representaciones que recorren toda la historia del arte prehistórico humano.
El trabajo, firmado por Mª Guadalupe Monge Gómez y Mª Isabel Carretero León, de la Universidad de Sevilla, junto a Francisco Ruiz Muñoz, de la Universidad de Huelva, pone el foco en la región del Estrecho de Gibraltar, considerada el único foco intercontinental de arte rupestre del planeta, al concentrar evidencias tanto en el sur de la península ibérica como en el norte de Marruecos.
El denominado arte sureño andaluz —también conocido como arte rupestre del extremo sur de la península ibérica— engloba más de 180 cuevas y abrigos localizados principalmente en las provincias de Cádiz y Málaga, donde se conservan pinturas y grabados de distintas épocas, desde el Paleolítico hasta la Edad del Hierro. Este conjunto constituye un testimonio continuo de casi 20.000 años de evolución artística, que permite rastrear cambios técnicos, estilísticos y culturales a lo largo del tiempo.
Cuna del arte prehistórico europeo
Entre los enclaves más emblemáticos destacan la Cueva de Nerja (Málaga), donde se hallaron pinturas de focas datadas en unos 18.000 años, consideradas entre las obras más antiguas del mundo; la Cueva del Moro (Tarifa), con grabados de caballos del Paleolítico; el Tajo de las Figuras (Benalup), célebre por sus aves del Neolítico; la Cueva de Bacinete (Los Barrios), con figuras antropomorfas y zoomorfas de la Edad del Bronce; y la Cueva de la Laja Alta, en Jimena de la Frontera, que conserva pinturas de barcos protohistóricos, únicas en Europa.
Estas manifestaciones se desarrollan sobre las areniscas del Aljibe, una formación geológica exclusiva de las Unidades del Campo de Gibraltar (Cordillera Bética). La erosión de estas rocas silíceas, modeladas por el viento de levante y la humedad del Estrecho de Gibraltar, ha creado los abrigos naturales donde se conservan las pinturas. Esta interacción entre geología y arte convierte al territorio en un paisaje cultural de valor excepcional.
Entre los hallazgos más singulares destacan las manos negativas paleolíticas más meridionales de Europa, las únicas realizadas sobre arenisca al aire libre, además de una gran diversidad de motivos que ilustran la transición entre las culturas neandertales y Homo sapiens.
De las primeras gestiones a las amenazas actuales
El interés por la protección de este patrimonio no es nuevo. En 2001, la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar solicitó formalmente a la UNESCO la inclusión del arte rupestre del sur de Cádiz y La Janda en la lista del Patrimonio de la Humanidad, dentro del conjunto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica. La propuesta fue respaldada posteriormente por la Comisión de Cultura del Parlamento de Andalucía en 2006, con el voto unánime de todos los grupos.
Sin embargo, más de dos décadas después, el arte sureño andaluz continúa sin reconocimiento internacional pleno y afronta graves amenazas, como el vandalismo, la erosión natural y los efectos del cambio climático, especialmente en zonas como el Parque de Los Alcornocales, donde la sequía acelera el deterioro de los abrigos.
Un legado universal pendiente de proteger
El estudio de las universidades andaluzas insiste en que el arte rupestre del Campo de Gibraltar y del sur de Andalucía constituye un conjunto único en el planeta, por su densidad, diversidad técnica y continuidad temporal. Los investigadores reclaman a las administraciones que impulsen su protección legal efectiva y su inclusión en los programas internacionales de conservación de la UNESCO.
“Resulta inconcebible que un legado tan excepcional siga desprotegido y a su suerte”, advierten los autores, quienes defienden que esta región guarda las claves para entender el desarrollo simbólico y espiritual de la humanidad. Su propuesta busca que el arte sureño andaluz reciba finalmente el reconocimiento mundial que merece como uno de los patrimonios rupestres más importantes de Europa y del Mediterráneo.