Ocurrió el verano pasado en Sotogrande y volvió a pasar este jueves. Decenas de vecinos del Campo de Gibraltar han trasladado su malestar por el caos vivido en los accesos y salidas del concierto de Manuel Carrasco celebrado ayer en San Pedro de Alcántara. La situación recordó a lo ocurrido el pasado verano en Santa María Polo, cuando el artista onubense ya había congregado a unos 15.000 de seguidores y se dieron quejas similares por problemas logísticos. Entonces se llegó a ver afectado el tráfico de la A7 a la altura de Guadiaro, con el consiguiente peligro para la circulación de la zona.
En esta ocasión, el evento tuvo lugar en el recinto Oasis Marbella, una zona habilitada en las afueras de la localidad malagueña, que quedó colapsada horas antes por la gran afluencia de vehículos. Muchos asistentes tardaron más de dos horas en acceder y a padecer retenciones de hasta ocho kilómetros lo que llevó a la organización a retrasar el inicio del concierto de las 21:30 a las 22:20 horas. Sin embargo, a muchos ni les dio tiempo de llegar para disfrutar del espectáculo por el que había pagado más de 50 euros, de ahí que sean numerosas las quejas y la petición de que sea devuelto el importe de las localidades.
Sobre el escenario, el onubense volvió a demostrar su impresionate talento y conexión con el público, interpretando sus temas de manera magistral, con su genial voz, acompañado de la guitarra, el piano y un gran elenco de músicos que colaboraron a ofrecer un espectáculo difícil de olvidar y a la altura de muy pocos en la actualidad. Sin embargo, durante la actuación se produjeron varios desmayos entre el público, obligando al cantante a interrumpir su repertorio para solicitar la intervención de Cruz Roja, Protección Civil y los servicios sanitarios.
El momento más tenso se vivió a la salida, cuando miles de personas quedaron atrapadas en embudos de difícil evacuación. La Policía Nacional tuvo que intervenir para ordenar la marcha en dos direcciones y tratar de disolver el cuello de botella. Todo esto, a oscuras y por un camino sin asfaltar: un caos.
Las críticas por parte de los asistentes , otra vez, se repitieron, insistiendo en que la organización debería mejorar, y mucho, para evitar riesgos en futuras citas y no empañar un acontecimiento espectacular que nuevamente se vio empañado por una logística que dejó muchísimo que desear.