Aunque aún no se han publicado las cifras oficiales de ocupación hotelera por parte de Horeca, ya puede adelantarse que el Campo de Gibraltar ha vuelto a vivir una Semana Santa de éxito, marcada por una gran afluencia de visitantes y un ambiente vibrante en sus calles.
Desde el Domingo de Ramos hasta la salida del Cristo Resucitado este domingo por la mañana, los municipios de la comarca han estado repletos de personas. Aparcamientos llenos, bares y restaurantes con colas y terrazas abarrotadas han sido la tónica general. Los visitantes no solo han acudido a presenciar las procesiones, sino que también han aprovechado para disfrutar de otros atractivos de la zona.
En el término municipal de San Roque, por ejemplo, han sido muchos los que se han decantado por el golf, haciendo uso de sus nueve campos reconocidos mundialmente, mientras que otros han optado por dar un paseo o incluso darse un baño en las playas, aprovechando los días de temperaturas inusualmente cálidas. Destacar, en este sentido, el esfuerzo por mantener los arenales lo mejor posible por parte de los ayuntamientos, a pesar de contar con el contratiempo de las algas llegadas tras los últimos temporales.
Pese a que la meteorología también dejó episodios de lluvia que obligaron a suspender algunas salidas procesionales, echando por tierra el esfuerzo y la ilusión de fieles y cofrades, el ambiente general ha sido muy positivo. El contraste entre los momentos de mal tiempo y el calor veraniego ha ofrecido una Semana Santa peculiar, pero también muy disfrutable.
Un año más, y si cabe éste con más razones, se ha vuelto a poner de manifiesto el potencial turístico del Campo de Gibraltar, que cada año se posiciona como un destino preferente no solo para los devotos y cofrades - a quienes hay que darles las gracias por su esfuerzo y entusiasmo durante los 12 meses para conservar las tradiciones - sino también para quienes buscan ocio, deporte y naturaleza en un entorno privilegiado, de ahí que entendamos más que acertada la idea de seguir apostando por un modelo turístico que combine tradición, cultura y experiencias al aire libre, consolidando la imagen de la comarca como un referente más allá de sus procesiones.