El tramo de la carretera N-340 entre Vejer de la Frontera y Algeciras —conocida también como la carretera Cádiz-Málaga—, sigue sin desdoblarse tras más de dos décadas de promesas incumplidas. Esta vía, parte del corredor costero andaluz y con tramos incluidos en la red europea E-5, soporta diariamente hasta 12.000 vehículos, alcanzando picos de 20.000 en verano, lo que provoca retenciones prolongadas y eleva la siniestralidad.
Desde 2004, se han realizado únicamente actuaciones parciales que no han solucionado los problemas de tráfico ni mejorado la seguridad. Entre estas medidas se incluyen evaluaciones ambientales, anteproyectos y pequeñas obras que los expertos califican de “parches”, sin que se haya ejecutado un desdoblamiento completo.
Actualmente, la única iniciativa en marcha consiste en la redacción de la primera fase de un anteproyecto para ampliar a tres carriles el tramo entre Tarifa y Algeciras, con un presupuesto de 55 millones de euros, aunque su ejecución permanece incierta. En paralelo, se proyecta la instalación de rotondas, iluminación LED y un carril bici en parte de la vía, con una inversión aprobada de 14,13 millones, todavía sin licitar.
Este retraso histórico ha convertido a la N-340 en un símbolo de abandono institucional en el Campo de Gibraltar, afectando tanto al desarrollo económico y turístico como a la vida diaria de los vecinos, que sufren largos atascos y mayores riesgos de accidentes.