Fernando Romay, leyenda del baloncesto español, ha sido el gran protagonista del evento ‘El poder de reinventarse’, celebrado en la sede de la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar. Ante casi un centenar de asistentes, el exdeportista ha ofrecido un emotivo testimonio sobre su proceso de reinvención tras retirarse de las canchas.
Romay ha confesado que su carrera deportiva terminó abruptamente: “Me jubilaron con 36 años. Todo lo que había sido desde los 14 ya no valía. He tenido que reinventarme muchas veces”. Con estas palabras, ha abierto un discurso centrado en la capacidad de adaptación y la necesidad de encontrar personas que crean en nosotros.
A partir de su experiencia como jugador, ha explicado cómo aprendió a detectar su valor y a transformar su camino: “El baloncesto me ha dado la posibilidad de saber qué esperaban de mí, qué podía aportar. Tenemos que querernos y preguntarnos qué queremos hacer. Si tenemos claro quién nos puede ayudar y hacia dónde queremos ir, todo se hace mucho más fácil”.
Durante su intervención, ha insistido en la importancia del amor propio y de creer en las propias capacidades, como pilares para cualquier transformación personal o profesional. Su mensaje ha estado dirigido especialmente a quienes, a partir de los 45 años, buscan una nueva etapa en el ámbito laboral.
Romay también ha conversado con José Parra, antiguo alumno del programa Talento 45+, con quien ha compartido reflexiones sobre la reinversión laboral en la madurez. Ambos han coincidido en que la perseverancia es clave para abrirse camino más allá de los rechazos iniciales.
El exjugador ha concluido afirmando que “el éxito no es lograr algo a la primera, sino tener la capacidad de seguir avanzando pese a los golpes”. Con su intervención, ha dejado un mensaje claro: la experiencia es una fortaleza, no un límite.