Patrimonio religioso

Landaluce pide explicaciones al Obispado por el derribo de la iglesia de San Miguel en La Granja

El alcalde de Algeciras anuncia una reunión con la Diócesis tras mostrar su preocupación por el cierre definitivo del templo y la inquietud existente entre los vecinos
La iglesia de San Miguel Arcángel permanecerá cerrada de forma definitiva antes de su futura demolición.
photo_camera La iglesia de San Miguel Arcángel permanecerá cerrada de forma definitiva antes de su futura demolición

El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, ha expresado su preocupación por la decisión de la Diócesis de Cádiz y Ceuta de clausurar de forma definitiva la iglesia de San Miguel Arcángel, en la barriada de La Granja, y proceder a su demolición debido a los graves problemas estructurales detectados en el edificio.

El regidor ha explicado que ya ha mantenido distintos contactos con el párroco de la parroquia para conocer la evolución de la situación y ha avanzado que solicitará una reunión con el administrador apostólico del Obispado con el fin de conocer en profundidad los informes técnicos que han motivado esta decisión y los pasos previstos para el futuro de la comunidad parroquial.

Asimismo, Landaluce ha señalado que también ha conversado con la presidenta de la Asociación de Vecinos Vistamar de La Granja, Pilar Andrades, para conocer el sentir de los residentes de la barriada. El alcalde ha asegurado comprender la inquietud de los feligreses y vecinos, al tratarse de un espacio que durante décadas ha formado parte de la vida social y religiosa del barrio.

En este sentido, ha destacado que la parroquia de San Miguel Arcángel ha sido mucho más que un lugar de culto, convirtiéndose en un punto de encuentro y convivencia para varias generaciones de vecinos de La Granja.

La reacción del alcalde llega después de que la Diócesis de Cádiz y Ceuta confirmara el cierre definitivo del templo tras concluir los estudios técnicos realizados sobre el inmueble. Según la institución eclesiástica, los informes constatan la existencia de graves patologías estructurales provocadas por las deficientes condiciones geotécnicas del terreno sobre el que se levanta el edificio.

El Obispado sostiene que las obras necesarias para garantizar la estabilidad del inmueble tendrían un coste "muy elevado y desproporcionado" respecto a la viabilidad del templo, por lo que ha optado por una demolición controlada por motivos de seguridad. Además, ha informado de que ya han sido retirados los enseres litúrgicos, imágenes y demás bienes religiosos para garantizar su conservación.

La decisión ha generado malestar entre parte de la comunidad parroquial. Algunos feligreses han manifestado públicamente su desacuerdo con el cierre definitivo y han reclamado explicaciones sobre el destino de los donativos recaudados durante los últimos años para la rehabilitación del templo. La Diócesis, por su parte, ha indicado que dichas aportaciones se destinarán al sostenimiento de la actividad pastoral de la comunidad, que continuará desarrollándose en la iglesia de San José de Las Colinas, y ha insistido en que la medida responde exclusivamente a criterios de seguridad.

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