Día Internacional contra la violencia de las trabajadoras sexuales

El duro relato de María del Mar, trabajadora de la calle en Algeciras

Esta murciana de 44 años, que llegó hace ocho a la ciudad, cuenta cómo la pérdida de algunos de sus familiares más cercanos le hicieron caer en la adicción y de ahí a ejercer la prostitución, aunque se propone dejarlo en cuanto pueda 
María del Mar, en la zona donde habitualmente busca trabajo a diario
photo_camera María del Mar, en la zona donde habitualmente busca trabajo a diario

Cada 17 de diciembre, desde 2003, se conmemora el Día Internacional contra la violencia hacia las trabajadoras sexuales, una fecha nacida tras los crímenes del llamado “Asesino de Green River” en Seattle, quien entre las décadas de 1980 y 1990 acabó con la vida de más de 47 mujeres que ejercían la prostitución. Estos actos y la indiferencia social hacia las víctimas visibilizaron la necesidad de recordar, exigir justicia y luchar contra la violencia sistémica que afecta a este colectivo.

En la comarca del Campo de Gibraltar, se desconoce el número exacto de personas que ejercen esta actividad, aunque María del Mar, residente en Algeciras, asegura que "son muchísimas". Su testimonio refleja una dura realidad marcada por la pérdida personal, la adicción y la supervivencia.

Esta "murcianica", como dice ella, confiesa que llegó a esta situación tras perder a su madre, su marido y una de sus tres hijas en un corto periodo de tiempo. Con 24 años, sola y con dos hijos a su cargo, buscó refugio en el consumo de drogas, lo que derivó en delitos que la llevaron a prisión. Al salir, relata cómo se vio en la calle sin recursos y obligada a prostituirse en las calles de la zona baja de Algeciras para sobrevivir.

"Te encuentras con ejecutivos, gente joven por el morbo... hay de todo", explica, visibilizando una realidad silenciada y estigmatizada que aún hoy sigue generando violencia y olvido social hacia las trabajadoras sexuales.

Este día busca poner el foco en la vulnerabilidad de un colectivo que, como María del Mar, reclama ser visto, escuchado y protegido frente a la violencia sistémica que enfrenta.