Algeciras ha vuelto a vestir de solemnidad sus calles para celebrar una de las tradiciones más sentidas del calendario litúrgico: los oficios de Todos los Santos y Fieles Difuntos. Con el traslado de María Santísima de la Trinidad al cementerio antiguo, la ciudad dio inicio a unas jornadas en las que la devoción popular y el recuerdo a los seres queridos se entrelazan en un ambiente de recogimiento.
El acto inaugural, organizado por la Hermandad de las Tres Caídas, los Padres Trinitarios y el Ayuntamiento, congregó a numerosos fieles que acompañaron el recorrido procesional desde la parroquia de San José Artesano hasta el camposanto. A las diez de la mañana comenzó el traslado y, al mediodía, se celebró el rezo del Ángelus seguido de un responso por los difuntos, en un entorno marcado por el respeto y la espiritualidad.
A lo largo del día, el programa continuó con momentos de oración colectiva, como el Santo Rosario y la Santa Misa, además de la exposición al Santísimo Sacramento a última hora de la noche. La capilla permaneció abierta durante toda la madrugada, ofreciendo un espacio de silencio y reflexión para quienes quisieron orar de manera personal.
Durante la madrugada, los devotos se reunieron de nuevo para el rezo de la Corona Dolorosa, una de las prácticas más simbólicas de esta conmemoración. Las luces tenues y el murmullo de las oraciones crearon un ambiente íntimo, donde la memoria de los difuntos se fundió con la esperanza cristiana.
Los actos culminarán este domingo, 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, con nuevas celebraciones litúrgicas y el regreso de la imagen a su templo de origen, cerrando así un ciclo que refuerza el vínculo entre tradición, fe y comunidad.
La continuidad de estas celebraciones demuestra que, más allá del tiempo, Algeciras mantiene viva su identidad espiritual, transmitiendo a las nuevas generaciones el valor del recuerdo, la oración y la unidad en torno a sus tradiciones más antiguas.