El actual brote de virus Nipah en el este de la India guarda paralelismos claros con los primeros compases del covid-19, cuando un número limitado de casos encendió las alarmas sanitarias antes de convertirse en una crisis mundial. Al igual que ocurrió a finales de 2019 en Wuhan, la detección de contagios en un hospital concreto ha activado protocolos de aislamiento, rastreo de contactos y vigilancia epidemiológica, medidas que recuerdan a las aplicadas durante los inicios de la pandemia por coronavirus.
En ambos escenarios, el origen zoonótico aparece como un factor clave. El Nipah se transmite principalmente desde murciélagos frugívoros, mientras que el SARS-CoV-2 también se vinculó desde el inicio a un salto desde animales a humanos. Este patrón refuerza las advertencias reiteradas de la Organización Mundial de la Salud sobre el aumento del riesgo de nuevas enfermedades infecciosas asociado a la presión humana sobre los ecosistemas y la fauna silvestre.
Otro punto de contacto es la incertidumbre científica inicial. Si el covid-19 comenzó sin tratamientos específicos ni vacunas —que tardaron cerca de un año en desarrollarse—, el Nipah presenta un escenario aún más complejo: no existe vacuna ni terapia eficaz y su tasa de mortalidad puede alcanzar hasta el 75%, muy superior a la registrada por el coronavirus. Esta combinación de alta letalidad y ausencia de herramientas médicas incrementa la preocupación internacional, aunque por ahora los casos siguen siendo limitados.
La experiencia del covid demostró además la rapidez con la que un virus puede cruzar fronteras gracias al tráfico aéreo y marítimo. Por ello, el brote de Nipah vuelve a situar el foco en territorios estratégicos y muy conectados como el Campo de Gibraltar, donde confluyen grandes flujos de viajeros a través del Puerto de Algeciras y del aeropuerto de Gibraltar. Durante la pandemia, la llegada de variantes internacionales evidenció la vulnerabilidad de estos enclaves.
Finalmente, el paralelismo más relevante reside en la lección aprendida: la detección temprana y la respuesta rápida marcan la diferencia. El recuerdo del covid-19 actúa ahora como referencia para evitar errores del pasado y reforzar la cooperación internacional. Aunque las autoridades indias aseguran que no hay contagios fuera del subcontinente asiático, la comunidad científica coincide en que la vigilancia constante es esencial para que el Nipah no recorra el mismo camino que el coronavirus, desde un brote local hasta una emergencia global.