Gemma Pascual, antigua empleada de la empresa SPS (Servicios, Personas y Salud), que forma parte del Grupo Quirón Salud Campo de Gibraltar, ha denunciado públicamente su despido disciplinario, que, según su testimonio, fue consecuencia directa de haber activado un protocolo de acoso laboral. La afectada asegura que la empresa ha actuado con represalias tras haber puesto en marcha el procedimiento para denunciar su situación.
La exempleada relata que desde su incorporación al centro fue víctima de un trato vejatorio continuado, una situación que —según afirma— no quiso reconocer en un primer momento hasta que su salud mental se resintió. En sus propias palabras, estuvo "cinco meses de baja psicológica" debido al acoso sufrido, que atribuye, tanto a la gobernanta del centro como a una representante sindical.
Al solicitar formalmente la activación del protocolo de acoso, Pascual asegura que la respuesta de la empresa fue despedirla, presentando además —según ella— "informes falsos" que contenían acusaciones "muy feas y muy macabras", sin fundamento alguno. A día de hoy, niega todas esas imputaciones y sostiene que su intención es defender su honor y sus derechos laborales.
La denunciante solicita que su caso se conozca a través de todos los medios posibles y reclama justicia frente a lo que considera una represalia injustificada, incidiendo en que no busca otra cosa que "reivindicar" lo que considera justo y aclarar públicamente lo ocurrido.
Durante la mañana de este miércoles, acompañada de algunos representantes sindicales, como ATA y CGT, se ha llevado a cabo una concentración a las puertas del centro, dándose lectura a un comunicado de rechazo a la situación generada.