Hubo un tiempo en el que España se quedó en silencio. Durante 48 horas, millones de personas siguieron con angustia la cuenta atrás marcada por ETA tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco, un joven concejal del Partido Popular en Ermua de solo 29 años. Cuando el 12 de julio de 1997 la banda cumplió su amenaza y lo asesinó, algo cambió para siempre en la sociedad española. Casi tres décadas después, aquel episodio vuelve a ocupar el centro del debate público y reabre una pregunta que cada vez preocupa más: ¿conocen realmente los jóvenes lo que ocurrió?
Las 48 horas que cambiaron la historia reciente de España
El secuestro de Miguel Ángel Blanco marcó un antes y un después en la lucha contra el terrorismo. ETA dio al Gobierno un ultimátum de 48 horas para acercar a los presos de la organización al País Vasco. Si no aceptaba sus exigencias, ejecutaría al concejal.
Mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad desplegaban un dispositivo sin precedentes para localizarlo, miles de personas comenzaron a concentrarse de forma espontánea en plazas y calles de toda España. La movilización fue creciendo con el paso de las horas hasta convertirse en una de las mayores respuestas cívicas de la democracia.
El asesinato del joven concejal provocó una reacción social nunca vista. Aquel verano nació el conocido como Espíritu de Ermua, un movimiento ciudadano que rompió definitivamente el miedo que durante años había condicionado la vida política y social en muchas zonas del país. Para numerosos historiadores y analistas, aquellas jornadas marcaron el principio del aislamiento social de ETA, que años después anunciaría el cese definitivo de la violencia.
Una generación que ya no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco
Veintinueve años después, la principal preocupación ya no gira en torno al terrorismo, sino al olvido.
El periodista Jon Sistiaga, que cubrió aquellos acontecimientos sobre el terreno en 1997, ha vuelto a poner el foco sobre una realidad que considera preocupante. Según los datos manejados durante la producción de su nuevo documental, seis de cada diez jóvenes españoles no saben quién fue Miguel Ángel Blanco o desconocen qué fue ETA.
El propio Sistiaga resume el problema en una frase que se ha convertido en uno de los mensajes centrales de este aniversario: "No se lo hemos contado".
A su juicio, ese desconocimiento responde al paso del tiempo, pero también a la falta de transmisión de la historia reciente tanto en el ámbito educativo como dentro de muchas familias.
Netflix recupera una historia que marcó a toda una generación
Coincidiendo con el aniversario, Netflix estrena este 10 de julio el documental "Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo", dirigido por Jon Sistiaga y Juanjo López.
La producción reconstruye minuto a minuto el secuestro y asesinato del concejal mediante más de 180 horas de material de archivo, imágenes inéditas y testimonios de algunos de los protagonistas de aquellos días.
Entre ellos destaca, por primera vez en un documental, el testimonio de Felipe VI, que en julio de 1997 tenía la misma edad que Miguel Ángel Blanco y acudió como Príncipe de Asturias al funeral celebrado en Ermua.
También participan el expresidente José María Aznar, el entonces ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, la hermana del concejal, María del Mar Blanco, además de periodistas, responsables policiales y personas que vivieron aquellas horas desde primera línea.
Lejos de centrarse únicamente en el crimen, el documental pone el foco en la reacción de la sociedad española y en cómo aquellas movilizaciones modificaron la percepción del terrorismo en todo el país.
El cine vuelve a mirar hacia los años de ETA
El interés por revisar aquella etapa no se limita al documental de Netflix.
En los últimos meses, producciones como "Un fantasma en la batalla", dirigida por Agustín Díaz Yanes, también han despertado un notable interés entre el público. La película, centrada en la infiltración de una guardia civil dentro de ETA, recupera algunos de los episodios más duros de aquellos años y demuestra que existe una nueva generación interesada en comprender un periodo decisivo de la historia reciente de España.
El éxito de estas producciones evidencia que el recuerdo del terrorismo sigue despertando interés cuando se aborda desde el rigor histórico y la dimensión humana de las víctimas, alejándose del sensacionalismo.
Andalucía llevará la historia del terrorismo a las aulas
Este renovado interés por la memoria coincide además con una importante novedad en el ámbito educativo.
El nuevo acuerdo de Gobierno alcanzado entre PP y Vox en Andalucía contempla que la Junta de Andalucía incorpore la historia del terrorismo en España a los planes de estudio a partir del curso 2027-2028.
Según el documento, el objetivo será que los estudiantes conozcan el impacto que tuvo el terrorismo sobre la democracia española, desarrollen valores democráticos y comprendan la importancia de preservar la memoria y la dignidad de las víctimas.
La medida forma parte del nuevo pacto de gobierno y ha abierto un intenso debate político sobre la forma en la que debe abordarse la historia reciente en las aulas.
Recordar para comprender
Han pasado 29 años desde que millones de españoles salieran a la calle bajo el lema "¡Basta ya!". Muchos recuerdan todavía dónde estaban cuando conocieron la noticia del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Otros, en cambio, apenas han oído hablar de él.
Precisamente por eso, el aniversario de este 2026 adquiere un significado especial. El estreno de nuevos documentales, el regreso del terrorismo al debate educativo y el interés que vuelven a despertar aquellas historias muestran que la memoria sigue siendo una cuestión de actualidad.
Porque recordar a Miguel Ángel Blanco no significa únicamente rememorar un crimen. Significa explicar a las nuevas generaciones cómo una sociedad decidió responder unida frente al terror y por qué aquel episodio continúa siendo uno de los momentos que mejor ayudan a entender la historia de la democracia española.