Emergencia habitacional

"La Línea para vivir, no para subsistir": vecinos secundan la concentración nacional del 5 de abril

La Federación Vecinal Linense (Flavi) quiere llamar la atención sobre el encarecimiento del alquiler y la falta de políticas públicas de vivienda
Viviendas en Santa Margarita
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Vecinos de La Línea de la Concepción se suman este sábado 5 de abril a una movilización estatal por el derecho a la vivienda digna. La Federación Linense de Asociaciones Vecinales Inmaculada (FLAVI) ha convocado una manifestación que partirá desde el Drago Centenario del Parque Princesa Sofía hasta la Plaza de la Iglesia a las 12.00 horas, bajo el lema “La Línea para vivir, no para subsistir”.

La convocatoria forma parte de una protesta promovida por los sindicatos de inquilinos en más de 40 ciudades españolas, que reclama el fin del negocio de la vivienda y una bajada generalizada de los alquileres. En el caso linense, la FLAVI subraya el impacto del efecto frontera con Gibraltar, al señalar que la demanda de vivienda por parte de más de 5.000 trabajadores extranjeros está inflando los precios de los alquileres, expulsando a la población local con rentas bajas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en La Línea existen 4.860 viviendas vacías, mientras que más de 800 personas viven en condiciones de vulnerabilidad habitacional, ya sea en infraviviendas, sin suministros básicos o en situaciones de ocupación por necesidad. La FLAVI denuncia que esta realidad ha sido normalizada de forma inhumana, culpando a los más débiles mientras los grandes propietarios se lucran con la crisis de vivienda.

La crítica vecinal también apunta a la inacción institucional: “Doce años sin construir ni una sola vivienda protegida”, subrayan, al tiempo que denuncian que los nuevos planes se centran en VPO inaccesibles para quienes más lo necesitan. Además, acusan a Emusvil, la empresa municipal de suelo y vivienda, de estar vacía de recursos y alejada de su función social.

La federación alerta de que el coste de la vivienda se suma a otros factores económicos asfixiantes, como las tasas municipales, la factura del agua más alta de la comarca, o el aumento del precio de la cesta básica. Todo ello hace que para muchas familias, vivir en La Línea sea cada vez más insostenible. La falta de oportunidades también explicaría el estancamiento poblacional respecto a otras ciudades cercanas.

Vecinos de La Linea ya se concentraron recientemente en el centro de la ciudad
Vecinos de La Linea ya se concentraron recientemente en el centro de la ciudad

La protesta, que cuenta con el apoyo de colectivos como Marea Violeta, también pone el foco en el componente feminista de la crisis habitacional: el 33% de las mujeres que lideran hogares caen en la pobreza tras pagar el alquiler, y más de la mitad de las mujeres desahuciadas han tenido que rechazar trabajos para cuidar a familiares.

La movilización no solo reivindica vivienda, sino también la recuperación de espacios públicos, el uso del hospital abandonado de San Bernardo y la reapertura de la residencia de mayores, como parte de una ciudad que apueste por la vida digna y no por la supervivencia.