El proyecto plantea una intervención manual —con buceadores y técnicos especializados— en la zona de la playa de Poniente, donde se trasplantarán especies de plantas sumergidas que antes poblaban la bahía linense. Estas angiospermas marinas son fundamentales para el bienestar del ecosistema costero: oxigenan el agua, amortiguan la erosión, sirven de refugio y cría para peces, y actúan como sumideros naturales de carbono.
Desde el Ayuntamiento de La Línea destacan que la iniciativa es «novedosa y original», pues busca devolver a la zona los bosques marinos que desaparecieron hace décadas. El trasplante se ejecutará en condiciones óptimas de mar, cuando la primavera ofrezca aguas más estables y adaptadas para la plantación y crecimiento de las especies elegidas.
La Universidad de Cádiz supervisará el seguimiento del desarrollo de las praderas submarinas, evaluando su adaptación, crecimiento y los efectos que puedan tener en el entorno marino de la zona de La Línea. Con ello se pretende no solo recuperar un ecosistema perdido, sino generar un referente local en materia medioambiental, al que se espera que se sumen ciudadanos y entidades en fases posteriores de conservación.
La puesta en marcha de este programa abre además una puerta a que la comunidad del Campo de Gibraltar participe y se conciencie sobre la importancia de conservar los espacios marinos. Un litoral más sano no solo favorece a la biodiversidad, sino que potencia el valor de la playa, el bienestar de la población y la proyección ecológica del municipio.