La panadería Arte y Pan, ubicada en La Línea de la Concepción, vive estos días su momento más intenso del año: la elaboración del Roscón de Reyes artesanal, un producto que se ha convertido en referencia en toda la comarca del Campo de Gibraltar por su calidad, sabor y proceso tradicional. Este 2026, el obrador ha superado la cifra de mil roscones elaborados, un récord que confirma la fidelidad y confianza de su clientela.
Cada jornada, el equipo de Cristian Arango, propietario del establecimiento, prepara entre 300 y 400 roscones de forma totalmente artesanal, utilizando materias primas de máxima calidad, masa madre y largas fermentaciones. “Si lo comparamos con los de los supermercados, es fácil decir que el nuestro es artesano. Usamos masa madre, fermentaciones largas y producto de primera. Además, muchas pastelerías que dicen ser artesanas no lo hacen como nosotros. El nuestro es el mejor, eso seguro”, comenta Arango entre risas.
La panadería ofrece una amplia variedad de roscones, desde los tradicionales sin relleno hasta los más demandados: de nata, crema pastelera, nata con turrón, nata con crema de Ferrero, nata con chocolate, nata con Kinder y nata con pistacho. Todos ellos comparten un rasgo común: el cuidado artesanal que distingue a este obrador.
Los encargos comienzan a llegar desde finales de octubre, y muchos clientes saben que, si no reservan con antelación, se quedarán sin su roscón, ya que el obrador solo produce los que les da tiempo a hacer sin renunciar a la calidad. El día 5 de enero, la panadería abre de 7:00 a 14:30 horas exclusivamente para la entrega de encargos, en una jornada en la que no se venden dulces y en la que las colas en la puerta se repiten cada año.
Los roscones se guardan cuidadosamente en una cámara repleta de cajas hasta el techo, reflejo de la magnitud de la producción y del esfuerzo del equipo en los días previos a Reyes.
Arte y Pan cuenta con clientes fieles de toda la comarca y también de fuera del Campo de Gibraltar, que se desplazan desde Estepona, Málaga o la Serranía de Ronda para recoger su roscón. La panadería ha sabido mantener la esencia de la repostería tradicional con un producto que combina trabajo, dedicación y pasión por lo auténtico.