La Federación Linense de Asociaciones Vecinales “Inmaculada” (FLAVI) ha lanzado una dura crítica al Ayuntamiento de La Línea de la Concepción tras la publicación de un estudio del Instituto de Salud Global (ISGlobal), que revela preocupantes cifras de mortalidad atribuida a la contaminación del aire y a la escasez de zonas verdes. “La ciencia ha desmontado el discurso triunfalista del gobierno local en materia medioambiental”, denuncia la organización vecinal.
Según los datos del estudio, La Línea podría evitar hasta 65 muertes al año si se redujeran los niveles de contaminación atmosférica, y 19 muertes más si la ciudad contara con las superficies verdes urbanas recomendadas por la OMS. FLAVI señala que estos datos contradicen el mensaje reciente del consistorio, que presumía de avances en calidad del aire gracias a las políticas de movilidad urbana. “Nos hemos enterado de esto gracias al trabajo de la prensa local, no por transparencia institucional”, lamentan.
El estudio identifica al tráfico marítimo y la actividad industrial como los principales focos contaminantes, dejando en evidencia que las medidas locales, como la creación de zonas de bajas emisiones o las restricciones al tráfico en el centro, resultan insuficientes. “El aire no entiende de fronteras. De poco sirve dificultar el aparcamiento en el centro si no se mejora el transporte comarcal ni se reduce el tráfico hacia la frontera”, subraya la federación.
Uno de los datos más alarmantes tiene que ver con la vegetación urbana: el 82% de la población linense vive en barrios con menos del 25% de superficie verde, y en total la ciudad solo alcanza un 16% de espacios verdes. Esto convierte a La Línea en la tercera ciudad de España con menos zonas verdes, y la segunda peor de Europa en acceso equitativo a ellas. Para FLAVI, este déficit, que sí depende directamente del Ayuntamiento, “debería ser prioritario en la revisión del PGOU”.
Ante esta situación, la federación ha solicitado una reunión urgente con las concejalías de Medio Ambiente y Parques y Jardines. Entre las medidas que propone se incluyen un censo del arbolado urbano, la identificación de alcorques vacíos, una evaluación seria del Plan Municipal contra el Cambio Climático, y gestos simbólicos como retirar la señalética institucional financiada por empresas contaminantes como CEPSA. “La salud de nuestros vecinos debe estar por encima de cualquier interés económico o estético”, concluye la FLAVI.