Juan Franco, alcalde de La Línea, ha presentado este martes los dos puntos que se debatirán mañana en el pleno municipal y que resultan decisivos para la reapertura del Mercado de la Concepción. Estas medidas forman parte del proceso de traslado al edificio rehabilitado y suponen el inicio del cierre definitivo del mercado provisional ubicado en el bulevar 20 de abril.
Las propuestas incluyen la ordenanza reguladora de la gestión de los mercados municipales (Junquillos y centro) y el anteproyecto económico y de explotación del Mercado de la Concepción, paso necesario para la concesión del servicio. Una vez aprobadas en pleno, comenzará un periodo de exposición pública de 30 días para la presentación de alegaciones por parte de comerciantes, licitadores y ciudadanos.
Franco recordó que la concesión para la gestión del mercado fue anunciada en marzo de 2024 y comunicada en diversas reuniones con los comerciantes. Si el calendario se mantiene, las normativas podrían quedar aprobadas entre junio y julio, momento en el que el Ayuntamiento dispondrá de la estructura económica definitiva y las tasas que deberán abonar los comerciantes.
El estudio financiero del nuevo mercado estima un gasto de funcionamiento de 522.000 euros anuales, de los cuales el Ayuntamiento aportará un 21% (110.000 euros). La financiación restante se cubrirá con las tasas de los puestos y la concesión de los locales de la planta alta. Para un puesto estándar de 8 metros cuadrados, la tasa se situará en torno a los 380 euros mensuales, incluyendo servicios como vigilancia, limpieza, residuos, suministros y promoción.
Franco ha remarcado que estas tasas no se actualizaban desde el año 2000 y subrayó que la revisión es necesaria para ajustarse a las condiciones actuales. También aseguró que se atenderán las alegaciones “siempre que estén fundamentadas”, con el fin de asegurar la viabilidad del proyecto y facilitar el regreso de la mayoría de comerciantes al nuevo mercado.
El alcalde recordó que, al llegar al cargo en 2015, el mercado presentaba graves problemas estructurales y sanitarios, lo que obligó al traslado provisional hace más de dos años. Las obras de rehabilitación sufrieron retrasos y sobrecostes, especialmente por la retirada de fibrocemento, más abundante de lo previsto. También se resolvió recientemente un recurso presentado por los comerciantes, lo que permite ahora seguir adelante con el proyecto.
Franco confía en que el traslado definitivo pueda realizarse pronto y que el mercado se convierta en un “motor económico del centro”. El próximo paso dentro del Plan de Actuación Integrado será la recuperación del espacio público para los vecinos de la zona.