La presencia del buque logístico RFA Lyme Bay en Gibraltar ha cobrado protagonismo en los últimos días ante la posibilidad de que el Reino Unido necesite realizar operaciones de evacuación de civiles en Oriente Medio si el conflicto regional se intensifica.
La embarcación de la Royal Navy, perteneciente a la Royal Fleet Auxiliary, fue reactivada la pasada semana después de permanecer atracada en Gibraltar desde diciembre tras completar trabajos de mantenimiento en los astilleros de GibDock.
En los últimos días se están trasladando al Peñón equipos médicos, suministros sanitarios y un contingente de Royal Marines, que embarcarían en el buque si finalmente fuera necesario su despliegue. También está previsto que opere desde la nave un helicóptero militar, previsiblemente un Merlin Mk4.
Plataforma para evacuaciones y apoyo humanitario
El RFA Lyme Bay es un buque de desembarco de la clase Bay diseñado para transportar tropas, vehículos y material logístico. Bajo su cubierta puede alojar unos 350 militares, aunque en caso de emergencia podría transportar hasta 500 personas durante periodos cortos, lo que lo convierte en una plataforma adecuada para operaciones de evacuación de no combatientes.
La nave dispone además de instalaciones médicas de tipo Role 2, con doce camas hospitalarias, quirófano, laboratorio y equipo de rayos X, lo que le permite prestar asistencia sanitaria en operaciones de emergencia o misiones humanitarias.
Gibraltar como punto estratégico
Los preparativos han sido descritos como medidas preventivas, ya que por el momento no se ha definido una misión concreta para el buque. No obstante, uno de los escenarios contemplados sería la evacuación de ciudadanos británicos desde Líbano en caso de que el conflicto en Oriente Medio se amplíe.
Tras la retirada de otros buques anfibios británicos, el Lyme Bay se ha convertido en la principal plataforma disponible del Reino Unido en el Mediterráneo para este tipo de operaciones.
En paralelo, el destructor HMS Dragon se dirige hacia Cyprus, lo que reforzará la presencia naval británica en la región en un contexto de creciente tensión internacional.