Un grupo de artistas ha llevado a cabo una intervención cultural en la frontera entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar con el objetivo de documentar la verja antes de su futura desaparición, en el marco del proceso abierto tras el Brexit. La iniciativa forma parte del proyecto “Gibtaku: Huellas del Pasado y del Presente”.
Durante una jornada celebrada este miércoles, creadores procedentes del Peñón, Cádiz y La Línea de la Concepción utilizaron la técnica japonesa del gyotaku para plasmar la superficie de la valla fronteriza mediante frotados sobre papel, generando obras que recogen tanto la textura física del espacio como su carga simbólica.
El proyecto, comisariado por Bruto Pomeroy y dirigido por los artistas Barbara Shunyi y Alan Pérez, contó también con la participación de estudiantes de bachillerato y alumnos de la Casa de la Cultura linense, que durante varias horas trabajaron directamente sobre la verja en una acción artística abierta.
Según explicó Alan Pérez, la frontera ha sido históricamente un punto de división, y este trabajo busca ofrecer una nueva mirada antes de los cambios previstos. La técnica empleada, de origen japonés, se utilizaba tradicionalmente para reproducir peces mediante impresión, y en este caso se adapta para capturar la memoria física de la verja.
El proyecto se desarrollará en varias fases, incluyendo la creación de una instalación artística, trabajos de grabado y futuras exposiciones en Gibraltar, La Línea y Madrid. Además, se ha abierto la participación al público a través de la Galería de Bellas Artes, donde se invita a los ciudadanos a compartir sus recuerdos vinculados a la frontera.
La iniciativa ha servido también para recoger testimonios personales sobre el impacto del cierre fronterizo, especialmente entre generaciones que vivieron esa etapa. Profesionales y participantes han destacado la carga emocional de estos recuerdos, marcados por la separación de familias y la comunicación a través de la verja.
Con este proyecto, los organizadores pretenden preservar la memoria colectiva de la frontera en un momento de transformación histórica, utilizando el arte como herramienta para reinterpretar un espacio que durante décadas simbolizó la división y que ahora se encamina hacia una nueva etapa.