En los últimos meses han aparecido noticias que señalan a Gibraltar como un punto caliente para la venta y adquisición de Ozempic, un fármaco originalmente concebido para tratar diabetes tipo 2 y que hoy muchos buscan como atajo para perder peso de forma rápida.
Según autoridades y medios, se han observado autobuses cargados de personas desde el sur de España rumbo a farmacias gibraltareñas, muchas veces sin receta médica, con la esperanza de conseguir Ozempic a precios reducidos.
En España, este medicamento requiere receta médica, lo que ha empujado la demanda en Gibraltar, donde algunos establecimientos han permitido su adquisición con menos controles, alimentando un flujo constante de compradores procedentes de Andalucía.
Sin embargo, esta tendencia no está exenta de problemas. Las farmacias andaluzas ya han advertido que la creciente demanda dificulta el acceso a quienes realmente lo necesitan por razones médicas. La situación genera un conflicto entre el uso estético y el sanitario, preocupando a autoridades españolas, gibraltareñas y a los propios residentes del Peñón, que podrían quedarse sin suministro.
Además, existe un riesgo real de que el mercado legal conviva con otro paralelo, en el que falsificaciones de Ozempic comienzan a aparecer. Organismos reguladores europeos han alertado sobre viales manipulados o falsos, con envases incorrectos, códigos erróneos y origen fuera de Europa, lo que pone en riesgo la salud de quienes compran sin supervisión médica.
La fiebre de Ozempic en Gibraltar refleja una tendencia global de adelgazamiento rápido, pero a nivel local ha destapado preocupaciones profundas: saturación del sistema, inequidad en el acceso, riesgo por falsificaciones y dependencia creciente de un medicamento que debería ser controlado y supervisado a ambos lados de la frontera.