El Gobierno de Gibraltar ha reforzado la protección legal de las aves de la familia de los córvidos, entre las que se encuentran los cuervos y grajillas, mediante una enmienda a la Ley de Protección de la Naturaleza publicada esta semana en el Boletín Oficial de Gibraltar. La medida eleva a estas especies al Anexo 3 de la Ley, que incluye aquellas consideradas “especiales” para Gibraltar por su distribución mundial restringida o por ser especialmente vulnerables a la presión humana.
Aunque algunas especies pueden convivir con las personas en entornos urbanos, los cuervos han sido históricamente muy sensibles al impacto humano, especialmente por el envenenamiento. Durante las décadas de 1980 y 1990, dejaron prácticamente de verse en el Peñón, hasta que una pareja de cuervos comunes recolonizó la zona. Más recientemente, se ha documentado la cría de grajillas occidentales en la Torre del Homenaje, un signo de recuperación parcial de la especie.
Las autoridades medioambientales destacan que las poblaciones actuales son muy reducidas, y que la pérdida de un solo ejemplar podría provocar su extinción local. Por ello, la enmienda busca protegerlas de cualquier impacto no natural que ponga en riesgo su presencia en el ecosistema gibraltareño.
Los córvidos son aves altamente inteligentes, con un carácter distintivo y una estrecha relación histórica con los humanos. Además de las especies residentes, se observan ocasionalmente en Gibraltar otras aves de la misma familia, como la urraca común, la urraca ibérica o visitantes más raros como la corneja cenicienta, el cuervo indio y el cuervo pío africano, uno de los cuales ha sido avistado durante varios meses en la zona de Punta Europa.
Con esta decisión, el Gobierno de Gibraltar reafirma su compromiso con la conservación de la biodiversidad local, reforzando la protección de unas especies emblemáticas que forman parte del patrimonio natural del Peñón.