Gibraltar tras el Brexit: una frontera en suspenso y el desafío de la «prosperidad compartida»

Un reportaje a partir de las intervenciones presentadas en la UIMP–Campo de Gibraltar por estudiantes de la Universidad de Málaga

La Línea de la Concepción volvió a situarse como laboratorio de debate sobre el futuro de Gibraltar. La sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo acogió una jornada que combinó historia, derecho y análisis socioeconómico para abordar un asunto que, como recordó el concejal Manuel Avellán al inaugurar el acto, «nos afectará a todos, vecinos, trabajadores o visitantes, de una manera u otra» ante la inminente firma del acuerdo post-Brexit entre la Unión Europea y el Reino Unido

El patrono de la sede, Fernando Saavedra, profundizó en esa idea al describir La Línea como «mirador de Europa y puerta de entrada a la historia del Campo de Gibraltar», un territorio —dijo— donde confluyen tensiones diplomáticas, intereses económicos y «memorias compartidas»

Las palabras de Saavedra enlazaban con el propio espíritu de las jornadas: aclarar, con rigor y sin consignas, qué significa realmente la promesa de la llamada «prosperidad compartida».

El protagonismo lo asumieron cuatro estudiantes de la Universidad de Málaga, autores de un trabajo de investigación que examina si la eliminación de la verja —la línea física que separa España de Gibraltar— podría generar un beneficio equitativo a ambos lados.

La verja: una línea que nunca fue frontera

La lección histórica del historiador Alfonso Escuadra

El historiador Alfonso Escuadra abrió la jornada con un recorrido histórico minucioso por la evolución del istmo y de la verja. Comenzó recordando un hecho esencial: España no reconoce ese punto como frontera, pues ningún tratado cedió el istmo a Reino Unido. El propio Ministerio de Asuntos Exteriores, recordó Escuadra, mantiene que «la ocupación del istmo es ilegal» y que España ha reclamado siempre su devolución

La expansión británica, explicó, fue gradual y siempre «de facto»: a través de lazaretos temporales convertidos en permanentes, el adelantamiento de garitas, la construcción de barracones o la ocupación oportunista durante epidemias. Todo ello culminó en la instalación de la verja entre 1909 y 1930, levantada unilateralmente por Reino Unido y convertida pronto en un espacio clave de vigilancia y control.

Durante la Guerra Civil y, sobre todo, durante la Segunda Guerra Mundial, la verja se transformó en un nodo de inteligencia en el que actuaban la Gibraltar Police, la Security Police (dependiente del MI5), la Guardia Civil, Carabineros y agentes de la Dirección General de Seguridad española

Los controles incluían pases verdes, tarjetas de identidad, registros exhaustivos e interrogatorios. Pese a ello, recordó Escuadra, «la seguridad perfecta no existe»: por la verja llegaron a pasar detonadores ocultos en hogazas de pan, tortillas, termos o carros de reparto, utilizados después en acciones de sabotaje que preocuparon incluso a altos mandos británicos como Kim Philby

Escuadra subrayó también que la verja fue factor estructural en dos momentos decisivos: la Operación Félix, cuando Alemania planeó ocupar Gibraltar, y la Operación Torch, los desembarcos aliados en el norte de África, en cuya logística el Peñón fue esencial.

Fiscalidad: el principal obstáculo para la «prosperidad compartida»

Exposición de Miguel García (UMA)

El primer bloque del estudio, presentado por Miguel García, comparó la fiscalidad gibraltareña y la española. Su diagnóstico fue contundente: la asimetría es demasiado profunda como para sostener un modelo equilibrado.

Entre los ejemplos presentados:

  • Impuesto de Sociedades: 10 % en Gibraltar frente al 25 % español.

  • IVA: inexistente en Gibraltar; 21 % en España.

  • Impuesto sobre el Patrimonio: no existe.

  • IRPF: modelo regresivo; para rentas superiores a 700.000 libras el tipo puede ser del 5 %.

  • Empresas registradas: 12.651 para una población activa estimada en 16.500 trabajadores, indicador claro de letterbox companies.

El estudiante concluyó que, sin corregir esta disparidad estructural, hablar de prosperidad compartida es «un espejismo»

Infraestructuras estratégicas: aeropuerto, puerto y bunkering

Análisis del segundo estudiante UMA

El segundo bloque examinó tres infraestructuras clave:

  • El aeropuerto, situado sobre el istmo no cedido, mantiene abierto un conflicto jurídico permanente entre España y Reino Unido.

  • El puerto gibraltareño, extremadamente activo en operaciones logísticas y reabastecimiento.

  • El bunkering, donde Gibraltar compite con puertos españoles con ventajas fiscales que distorsionan el mercado.

Los estudiantes advirtieron que estas actividades generan beneficios para la colonia, pero ocasionan externalidades ambientales y económicas para la comarca española, que no se ven compensadas.

Servicios financieros: transparencia limitada

Exposición del tercer estudiante UMA

El tercer bloque analizó el sector financiero. Aunque Gibraltar ya no figura en varias listas de paraísos fiscales y fue retirada de la «lista gris» del FATF en 2024, continúa siendo una jurisdicción de baja tributación y opacidad elevada, aún bajo supervisión de la UE.
El grupo concluyó que la prosperidad compartida sólo sería viable si Gibraltar avanza hacia una transparencia real y verificable, no únicamente formal.

Turismo y vivienda: dependencia laboral y presión inmobiliaria

Intervención del cuarto estudiante UMA

El análisis social puso de relieve un impacto desigual. Gibraltar recibe mano de obra española y turistas que sostienen su economía; sin embargo, en La Línea y el Campo de Gibraltar la presión sobre la vivienda, la precariedad y la dependencia laboral aumentan.

La balanza, según los autores, está claramente inclinada hacia el Peñón.

Conclusión del estudio: ¿realidad o eslogan?

La profesora Pilar Ángel, directora del proyecto, cerró la presentación recordando que el concepto de «prosperidad compartida», formulado por el Banco Mundial en 2013, exige evaluar resultados concretos, no declaraciones políticas. Tras dos años de investigación, su conclusión es clara:

«La eliminación de la verja no garantiza por sí sola la prosperidad compartida. Puede, incluso, aumentar el desequilibrio si no se corrigen las asimetrías fiscales, económicas y jurídicas existentes»

Un territorio pequeño con un impacto decisivo

Como citó Saavedra evocando a Churchill, «no estamos al final, ni siquiera en el principio del final; apenas estamos al comienzo del principio»

La negociación del futuro acuerdo entre la UE y el Reino Unido marcará el destino del Campo de Gibraltar y del propio Peñón.

Lo demostrado en este encuentro es que una nueva generación de juristas e investigadores observa el territorio con una mirada crítica, alejada de los eslóganes y centrada en los datos. Un ejercicio que, en un enclave tan sensible como Gibraltar, resulta más necesario que nunca.