El submarino de propulsión nuclear de la clase Astute, procedente del Reino Unido, ha atracado este sábado en el puerto militar de Gibraltar. Esta nueva escala vuelve a encender las alarmas entre los colectivos ecologistas, especialmente para Verdemar Ecologistas en Acción, que advierten del peligro que representa la acumulación de estos buques en la zona.
La organización denuncia que Gibraltar no solo mantiene operativo su puerto militar, sino que además planea su ampliación, priorizando esta actividad sobre las rutas turísticas. Para Verdemar, esta estrategia convierte al puerto gibraltareño en un enclave "X", usado habitualmente por el Reino Unido para realizar reparaciones en sus submarinos nucleares.
Verdemar insiste en los riesgos asociados a estos buques, que califican de auténticas "bombas flotantes". Según la organización, la presencia de reactores nucleares expone al Estrecho de Gibraltar y a la población local a múltiples amenazas: desde terremotos o fenómenos climatológicos extremos hasta problemas derivados del envejecimiento de la tecnología nuclear y la falta de un plan de emergencia adecuado.
Recuerdan también que desde la polémica reparación del sistema de refrigeración del HMS Tireless en el año 2000, más de un centenar de submarinos han atracado en el puerto de Gibraltar, muchos de ellos sometidos a trabajos de mantenimiento.
Por todo ello, Verdemar exige que el puerto quede libre de artefactos de propulsión nuclear y de otros buques que consideran un riesgo innecesario. "No queremos ni necesitamos un Plan de Emergencia nuclear, simplemente pedimos que se vayan", concluyen.