El Algeciras CF ha estrenado su casillero de victorias con un trabajado y merecido triunfo por la mínima (0-1) en su visita a uno de los llamados favoritos a todo, el Hércules, en un encuentro que se rompió tras la expulsión de Javier Rentero por cortar con la mano un pase que dejaba solo a Isaac Obeng en el minuto 12. El VAR confirmó la roja y el equipo visitante asumió el mando con autoridad.
El conjunto de Javi Vázquez empezó a elaborar desde la posesión, aunque con dificultad ante un rival que se cerró con orden. Solo las bandas ofrecían desahogo y fue ahí donde Rastrojo generó una de las más claras del primer tiempo, con un centro al segundo palo que Obeng cabeceó a gol. Cuando ya se cantaba el 0-1, Bolo salvó sobre la línea.
Antes del descanso, los locales reclamaron un penalti sobre Samu Vázquez, que el colegiado no concedió pese a la protesta general y tras revisarlo en las imágenes.
Tras el paso por vestuarios, el Hércules quiso darle la vuelta a la dinámica, pero fue el Algeciras quien intensificó su dominio y las ocasiones comenzaron a caer. Primero fue Iván, tras una internada de Obeng, quien rozó el gol con la portería vacía. Luego, Juanma, completamente solo tras un error de la zaga, disparó a puerta vacía pero Bolo volvió a salvar mandando a córner.
Fue tras ese saque de esquina cuando llegó el tanto decisivo: Mayorga cabeceó con potencia para firmar el 0-1 en el minuto 60 y desatar la alegría visitante.
El técnico rojiblanco refrescó el ataque con la entrada de Manín, que tuvo una clara en su primera intervención. El cuadro alicantino, sin apenas argumentos ofensivos, tiró de empuje en los minutos finales, especialmente tras la expulsión de Álamo, que igualó las fuerzas numéricas.
Pese a un último arreón y un cabezazo de León en el 90’ que hizo contener el aliento, el Algeciras resistió con solidez. Incluso Samu Vázquez firmó una gran parada cuando más apretaba el rival.
La manera de celebrar todos juntos el triunfo demuestra la rabia guardada por este equipo que, tanto en Tarragona como con su público el pasado domingo ya había merecido sumar la primera alegría de una temporada que, a tenor de lo visto en este arranque, tiene muy, muy buena pinta.