Cuarta victoria consecutiva del Algeciras, que le permite atar, a falta de seis jornadas, virtualmente la salvación, su primer objetivo de la temporada, y que parecía peligrar tras el batacazo de Fuenlabrada. Desde entonces el equipo parece otro y, de la mano de su mayor perla de los últimos años, Álvaro Leiva, se ha quedado en una zona más que tranquila que hasta le da licencia para mirar hacia arriba y ver los puestos de promoción a seis puntos con 18 en juego: viendo el gran momento, no se puede descartar nada.
El de este domingo no ha sido un partido para tirar cohetes, más bien todo lo contrario, porque ha habido que batallar mucho para sellar el triunfo. Un encuentro marcado por la igualdad, pero que se puso del lado local gracias un buen gol de Leiva pasado el ecuador de la primera parte. Manín para Diego Esteban y el joven algecireño que define ante el meta madrileño para poner el choque de cara. Cuarto en lo que va de campeonato.
A partir de ese momento, parecía que la consigna era que no pasara nada y casi se cumplió a la perfección el guión diseñado desde el banquillo por Fran Justo: balón para el rival, pero bien posicionado atrás y apenas sin pasar apuros, salvo un remate de Sebastián que se fue al lateral de la red.
Tras pasar por la caseta, misma dinámica, pero con más huecos para lograr ampliar la renta. El conjunto alfarero se fue con todo arriba, pero tampoco dispuso de muchas ocasiones claras de gol, más bien por el bando local sí que pudieron sentenciar antes de que lo hiciera Diego Esteban en el 90´. Iván con un disparo desde 35 metros con el portero adelantado y una falta lateral de Marino que se fue por poco.
Entrando en tiempo de prolongación, internada por la izquierda de Neco y el centro perfecto para que el riojano anotase el segundo: la sentencia y licencia para soñar.