Fútbol - Segunda Federación

Un punto que no resuelve, pero alivia algo y sigue dando vida

La Balona resiste con diez ante el Linares, se tiene que conformar con el empate sin goles, pero está obligada a ganar las dos últimas jornadas para soñar con el milagro de la salvación
Jugadores de la Balona, cabizbajos, tras el final del partido
photo_camera Jugadores de la Balona, cabizbajos, tras el final del partido. FOTO: José Manuel Fernández

La Real Balompédica Linense sumó un punto trabajado ante el Linares Deportivo (0-0) en el Municipal de La Línea en un partido marcado por la intensidad, las interrupciones, una rigurosa expulsión de Fran Carbiá en el tramo final y la falta de acierto en los metros decisivos. El empate, pese a dejar cierto sabor agridulce, corta la sangría de seis derrotas consecutivas, permite al menos respirar a un equipo albinegro, que sigue estando con vida cuando sólo quedan dos jornadas para acabar, aunque aún depende de un milagro para salvarse. 

El Linares salió con todo desde el primer minuto. En apenas dos, los visitantes generaron tres llegadas claras que pusieron a prueba a un inspirado Álex Lázaro. Sin embargo, tras el vendaval inicial, la Balona logró asentarse y equilibrar el partido.

Fran Carbiá fue el más activo en el ataque local, provocando faltas, conduciendo con peligro y generando la ocasión más clara en el primer tiempo: una internada que terminó en falta peligrosa al borde del área. La defensa, bien plantada, contuvo a un Linares que, aunque dominó fases del juego, no logró romper el entramado defensivo local.

La segunda mitad comenzó con una Balona más decidida. Un centro medido de Carlos León fue rematado por Villa de cabeza rozando el poste. Poco después, Jack Harper ingresó al campo y estuvo cerca de marcar tras varios amagos dentro del área. 

Con los cambios, el cuadro jinenense se lo fue creyendo, más aún cuando en el 75´ llegó la jugada que cambiaría el guion del partido: Carbiá fue expulsado tras ver la segunda amarilla por presunta simulación en el área, en una acción muy protestada por la grada y el propio banquillo local.

Con un jugador menos, la Balona se replegó y sufrió. Álex Lázaro sostuvo al equipo con una gran parada ante Isra Cano en el 85´, mientras que Jarper, en los instantes finales, también pudo decantar la balanza del lado local, aunque no definió cerca de la portería.

El empate al menos sirve para frenar la caída libre de las últimas semanas. El equipo mostró otra actitud, resistió con uno menos y, aunque sigue sin marcar, dio señales de vida. Vida que mantiene a falta de dos jornadas, ya que se encuentra a cuatro puntos del puesto de promoción, que ostenta el San Fernando, sumido en una profunda crisis, y quedan seis en juego. Aún es posible, Balona. 

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