La Balona sigue sin encontrar su sitio en este arranque liguero. Dos jornadas, dos derrotas. Esta vez fue el Córdoba B quien aprovechó sus oportunidades y castigó la falta de acierto albinegro en la Ciudad Deportiva blanquiverde.
El encuentro comenzó con una Balona dominadora, presionando arriba y mostrando mayor ambición en los primeros compases. Sin embargo, ese empuje inicial no se tradujo en ocasiones claras, y poco a poco el filial cordobesista fue equilibrando las fuerzas. Tras la pausa de hidratación, llegó el primer golpe: en el minuto 34, Viti recogió un balón suelto y, con un disparo seco desde fuera del área, batió a Hermosín para adelantar a los locales (1-0).
Antes del descanso, la Balona gozó de dos buenas oportunidades: primero con un disparo de Pepe que salió desviado, y después con una clara ocasión de Zaqui que Arévalo desbarató en el descuento. Pese a los intentos, los de David Sánchez se marcharon al vestuario en desventaja.
La segunda parte arrancó con los albinegros lanzados en busca del empate. Pepe probó fortuna con un centro envenenado que casi sorprende al portero cordobesista, y Julio Algar evitó el segundo tanto local tras un rechace dentro del área. Sin embargo, la falta de puntería volvió a condenar a la Balona: Algar desperdició un remate de cabeza dentro del área pequeña, y más tarde Zaqui, solo ante Arévalo, envió fuera otra ocasión clarísima.
El partido se rompió en los minutos finales. La Balona apretaba, pero el Córdoba B supo aprovechar los espacios al contragolpe. En una de esas transiciones llegó la sentencia: un auténtico golazo que colocó el definitivo 2-0 en el marcador, cerrando cualquier opción de reacción visitante.
Con este resultado, la Balona enlaza su segunda derrota consecutiva y sigue sin estrenar su casillero de puntos en liga. Una situación preocupante para un equipo que mostró corazón y empuje, pero al que le faltó acierto en las áreas. El recuerdo del apreciado Gerry, miembro de la peña Pichigüey fallecido ayer, acompañó a toda la expedición albinegra en un día que terminó con sabor amargo dentro y fuera del campo.