Fútbol - Segunda Federación

Encefalograma plano: Balona 0 - Águilas 1

Cuarta derrota consecutiva del conjunto linense, que termina abucheado por su público, que ve con desesperación cómo crece el fantasma del descenso a Tercera RFEF
El local Joao Pedro lucha con un rival en el choque de este domingo. FOTO: RB Linense
photo_camera El local Joao Pedro lucha con un rival en el choque de este domingo. FOTO: RB Linense

La Real Balompédica Linense encajó este domingo su cuarta derrota consecutiva tras caer por 0-1 ante el Águilas FC en un encuentro que terminó con los aficionados locales volviéndose hacia el palco entre reproches y desilusión. Un gol de Hyeon Jun Park al comienzo de la segunda mitad bastó para que los visitantes se llevaran los tres puntos del Ciudad de La Línea, dejando al equipo de Romerito cada vez más hundido y sin rumbo.

Pero el ambiente de ilusión, con una de las mejores entradas de la temporada, pronto se convirtió en frustración ante una Balona sin chispa ni soluciones ofensivas.

En una primera parte trabada, con más tensión que juego, los linenses apenas generaron dos ocasiones: una volea desviada de Joao Pedro y un disparo ajustado de Carlos León que rozó el poste. El Águilas, sin grandes alardes, fue poco a poco ganando metros y avisando con disparos desde fuera del área.

Nada más arrancar el segundo tiempo, en el minuto 50, el coreano Hyeon Jun Park recogió el balón en campo propio, avanzó sin oposición y su disparo —tras golpear en un defensor albinegro— despistó a Álex Lázaro. El tanto, aunque fortuito, castigaba la pasividad de la Balona, que nunca supo incomodar a un rival bien plantado atrás.

Pese a que el técnico local movió el banquillo buscando una reacción con hasta cinco sustituciones, el equipo no logró romper el muro visitante. Solo una acción de Jack Harper a balón parado encendió la esperanza, pero el remate fue sacado por Buigues con una parada antológica. Los linenses pidieron gol fantasma, pero el árbitro no concedió nada.

Con el paso de los minutos, la desesperación se apoderó de los jugadores y del público. La falta de ideas en ataque, el escaso empuje y la sensación de apatía general terminaron por enfadar a una grada que, tras el pitido final, dirigió sus reproches al palco. Un grito enrabietado de una afición que ve cómo su equipo se acerca peligrosamente al pozo de la Tercera Federación sin mostrar señales de recuperación.