Victoria balsámica la lograda por la Balona en Jerez, en un duelo marcado por la hostilidad en los instantes finales, lo que le concede mayor significado, además del meramente clasificatorio, que permite a los de Javi Moreno asomar la cabeza, aunque siga en puestos de descenso. Y eso que el encuentro empezó de cara para el Xerez CD, que transformó un penalti en el minuto 5 gracias a Diego. El conjunto azulino dominó los primeros 20 minutos, generando constantes peligros en jugadas a balón parado, pero poco a poco perdió fuelle.
La Balona, a pesar de una defensa desordenada, logró recomponerse y equilibrar las fuerzas, aunque sin generar demasiado peligro antes del descanso. El árbitro añadió cinco minutos debido a interrupciones, incluida la atención médica a un espectador.
Con el viento a favor, el conjunto albinegro salió decidido en busca de lograr el empate tras pasar por la caseta, y lo consiguió en el 50´, por medio de Fran Carbiá tras un certero cabezazo después de recibir un balón largo. Diecinueve minutos después, el propio Carbiá aprovechó otra jugada aérea para adelantar a los linenses, dejando al Pedro S. Garrido totalmente enmudecido.
El Xerez buscó el empate con insistencia. En el minuto 90, Santisteban estuvo a punto de igualar el marcador con un disparo que rozó el poste. Antes, en el 88, la Balona casi sentenció con un disparo que, ayudado por el viento, impactó en el larguero.
El partido degeneró en los últimos 15 minutos, con tangana incluida, que se saldaba con varias amonestaciones lo que derivó en que los ánimos estuvieran más que caldeados, con el público lanzando objetos a los jugadores visitantes y protestas airadas hacia el árbitro, que decretaría el final en medio de un ambiente totalmente hostil para la Balona, que posteriormente, por medio de un comunicado en redes sociales, lamentaba lo que tuvo que sufrir su expedición en el duelo de rivalidad provincial.