Con gritos de '"¡fuera, fuera!" ha despedido a su equipo el poco público que ha aguantado hasta el final de un nuevo bochorno en casa de una Balona sin alma y que sigue sin frenos hacia la zona baja de la clasificación de Segunda Federación. Otro nuevo descalabro y una imagen lamentable que se ha saldado con otra derrota frente a un rival de los que se daban por desahuciado, pero que sale del 'Ciudad de La Línea' con aspiraciones claras de salvarse.
La primera mitad fue un querer y no poder por parte de los albinegros. Sin generar una sola ocasión clara, fueron los visitantes quienes avisaron con peligro: primero Marcos Denia y luego Javirro obligaron a Álex Lázaro a intervenir para evitar el gol. La falta de ideas y la poca ambición del equipo local acabaron desesperando a la grada, que no ocultó su decepción.
La tónica no cambió tras el descanso. La Balona realizó varios cambios buscando frescura y más presencia ofensiva, pero el Cádiz Mirandilla seguía mostrando más claridad y llegadas peligrosas. Lázaro volvió a sostener a los suyos con paradas clave, mientras que el equipo de La Línea no encontraba forma de inquietar a Rubén Domínguez.
En el minuto 80 llegó el mazazo definitivo: Álex Hernández cometió un penalti sobre Fran García que Luis Morales convirtió en el 0-1, pese a que Álex Lázaro llegó a adivinar el lanzamiento. Solo cuatro minutos después, cuando la Balona intentaba, sin éxito, lanzarse al ataque, una contra perfecta del filial cadista culminó con el segundo gol obra de Fran García.
El 0-2 fue un fiel reflejo de lo que se vio sobre el césped: un Cádiz Mirandilla más sólido y ambicioso frente a una Balona completamente bloqueada, sin rumbo y carente de reacción. Las sensaciones son cada vez peores y la preocupación crece entre una afición que no deja de mostrar su descontento jornada tras jornada.
La Balompédica Linense, con síntomas claros de descomposición, se mete de lleno en la lucha por no descender. El margen de error es cada vez menor, el equipo necesita urgentemente un cambio de rumbo para no verse abocado a un final de temporada dramático, de ahí que no se descarte la destitución del técnico valenciano Javi Moreno. La situación es crítica.