Victoria de las que se recuerdan para un Algeciras que completó en la cita más esperada el encuentro más completo de lo que va de temporada. Delante un Ceuta que asusta por nombres, pero que se vio superado en casi todas las facetas del juego gracias al ímpetu y las ganas de un equipo espoleado por su gente y motivado por el plus que suponía vencer el derbi.
El encuentro fue muy igualado durante la primera media hora, con pocas llegadas y apenas peligro, salvo el remate de Sofian que paró Venteo y cuyo posterior rechace desvió a córner el local Eric Montes, eso sí, tras dar en la base del palo de su propia portería.
Sin embargo, a la nada, sí que acertó el Algeciras con la meta visitante. Una galopada por banda derecha protagonizada por Paris Adot y Avilés termina con una asistencia al pico del área pequeña para que Rodrigo Escudero, revolviéndose, anotase el primero.
En la segunda parte, con los visitantes buscando a la desesperada el tanto del empate, llegaba el segundo. Falta en la frontal a Montes y de manera magistral la coloca Marino al palo derecho de Pedro López, que hizo la estatua.
El choque parecía de cara y, salvo las embestidas propias de un equipo que está herido como el de José Juan Romero, que incluso amagó con retirarlo del campo por la expulsión de Aisar por doble amarilla y tras una tangana entre banquillos, poco más hubo que destacar de un derbi que quedó deslucido precisamente por estos últimos incidentes, aunque nada pasó en las gradas entre las aficiones, eso sí, las ocupadas por los locales, radiantes de felicidad por disfrutar del primer triunfo de la temporada en casa.