Siete puntos de nueve y ante rivales de mucha entidad: es la racha que permite al Algeciras mirar el futuro con mucho más optimismo. Los últimos tres ante un correoso filial del Atlético que desaprovechó la oportunidad de ponerse por delante prácticamente en la primera jugada del encuentro. Una internada de Julio Díaz acaba con penalti de Paris Adot, que dio un pisotón al rival. Adrián Niño la picó en exceso y el balón se fue a las nubes.
El castigo para el filial fue inmediato. A los 11 minutos, tras un balón colgado por Tomás desde la izquierda, apareció Rodrigo Escudero en el corazón del área para cazar el rechace y anotar el 1-0. Un gol de los que hacen daño por el momento y el contexto.
A partir del tanto, el guion del partido fue claro. El Atlético B buscó el empate con insistencia, mientras que el Algeciras se replegó con orden y apostó por transiciones rápidas. Lucho tuvo que intervenir con seguridad ante algún intento lejano del filial, pero la defensa albirroja se mantuvo firme.
En la segunda parte, el equipo de Fran Justo supo jugar con el marcador. Pese a que el Atlético B entró fuerte con tres cambios al descanso, el Algeciras logró enfriar el partido y rozó el segundo gol en varias contras, siempre en botas de Manín, que cuajó 20 minutos de máximo protagonismo, aunque ni Diego Esteban ni Juan Hernández estuvieron acertados en la finalización de las jugadas.
En los últimos diez minutos, los albirrojos mostraron oficio. Con calambres, cambios estratégicos y una grada entregada, defendieron con uñas y dientes ante el asedio final del filial rojiblanco, que se volcó con todo pero no encontró el premio.
Con este triunfo, el Algeciras suma tres puntos vitales que pueden marcar un antes y un después en el tramo final de la temporada. No solo sirve para tomar aire en la tabla, sino también para recuperar sensaciones de solidez y entrega que parecían olvidadas.