De la euforia y la fiesta (ya que en esos instantes se colaba entre los cuatro primeros), a las dudas y, finalmente, a la decepción. Todo en apenas cuatro minutos. El Algeciras ha vivido una noche de pesadilla futbolística en el estadio Nuevo Mirador tras perder 2-3 ante el Europa en un duelo que tenía encarrilado hasta los últimos instantes. Un gol de Khalid en el minuto 96, seguido de otro tanto suyo en el 100, consumaron una remontada dramática para los barceloneses que dejó al equipo local sin premio y con el alma rota.
El choque comenzó equilibrado, sin ocasiones claras hasta que Rastrojo adelantó a los albirrojos con un potente zurdazo desde la frontal en el minuto 30. Pero la alegría duró poco: Adnane empató para el Europa en el 38’ con un disparo que sorprendió a Samu Casado, dejando el marcador en 1-1 al descanso.
En la segunda mitad, el conjunto visitante salió más intenso y hasta logró marcar, aunque el tanto fue anulado por fuera de juego. Entonces llegó el momento de Manín, que en el 70’ aprovechó un balón largo para poner el 2-1 y desatar la euforia en el templo rojiblanco.
Sin embargo, el tramo final del partido fue un auténtico terremoto emocional. El técnico del Algeciras agotó los cambios y buscó resistir el empuje del rival. Pero en el descuento, un balón parado acabó en el empate (2-2) y, peor aún, con la lesión de Casado. Sin posibilidad de incorporar al portero suplente, un jugador de campo, Óscar Cano, tuvo que ponerse bajo palos.
La tragedia se consumó en el minuto 100, cuando otra vez Khalid aprovechó un disparo lejano para firmar el 2-3 definitivo, enmudeciendo a la afición algecireña, que pasó de tocar la victoria con los dedos a ver cómo se le escapa todo en apenas cuatro minutos.
Revés de los que cuesta reponerse por lo duro que ha sido, que se une a los otros dos puntos que también se dejaron escapar la pasada semana en Sevilla frente al Betis B, y que echa por tierra todas las buenas sensaciones que deja el equipo durante los partidos. Una lástima.