Un docente de la rama forestal, vinculado a un programa formativo subvencionado por el SEPE, ha denunciado públicamente su despido disciplinario de La Almoraima, asegurando que se trata de una represalia por haber alertado sobre la falta de medios con los que debía desarrollar su labor. Santiago Benjumeda asegura que desde su incorporación en septiembre de 2024 fue tratado como "un elemento ajeno" por parte de la empresa gestora del proyecto.
Según relata, la dirección no sólo ignoró sus advertencias, sino que además habría maniobrado para justificar su despido, recurriendo —afirma— a acusaciones falsas sobre un presunto maltrato a los alumnos, amenazas para no obtener el certificado profesional y una bajada de rendimiento. "Han manchado mi nombre como docente", ha lamentado, reclamando su readmisión inmediata.
El afectado también ha apuntado directamente a la coordinadora del programa, a la que acusa de conspirar en su contra para favorecer su propia estabilidad laboral dentro de la empresa pública. A su juicio, se trata de una “lucha de eventuales”, en la que quienes buscan quedarse en plantilla tratan de ganarse el favor de los responsables a cualquier precio.
Benjumeda sostiene que dispone de pruebas suficientes para desmontar las acusaciones en su contra, aunque reconoce que el miedo entre los alumnos a perder oportunidades laborales podría estar influyendo en su silencio. Asegura, no obstante, que muchos de ellos están de su lado pero se sienten presionados.
El docente espera que su denuncia sirva para abrir una investigación y reparar lo que considera una clara vulneración de derechos laborales.