Meteorología

Joseph, Kristin o Leonardo: cómo y por qué se bautizan las borrascas que marcan el invierno

Aunque la lista se presenta cada año al inicio de la temporada, en pleno mes de febrero los nombres de las grandes borrascas vuelven a adquirir protagonismo con la llegada de los temporales más intensos del invierno

photo_camera Imagen de la anterior borrasca Harry - FOTO: AEMET

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dio a conocer el pasado 1 de septiembre la relación de nombres que se asignarán a las borrascas de gran impacto durante la temporada 2025-2026, un periodo que se extiende hasta finales del verano. El sistema tiene como objetivo mejorar la comunicación del riesgo meteorológico, facilitar la identificación de los episodios adversos y reforzar la coordinación entre los distintos servicios meteorológicos europeos.

Un sistema clave para zonas expuestas

Especialmente en territorios muy expuestos a los temporales atlánticos, como el Campo de Gibraltar, estos episodios suelen traducirse en fuertes rachas de viento, lluvias persistentes y alteraciones en el tráfico marítimo y terrestre. En este contexto, el nombramiento de las borrascas facilita el seguimiento de los avisos oficiales y la adopción de medidas preventivas por parte de la población y de los servicios de emergencia.

¿Por qué la temporada empieza en septiembre?

La temporada de borrascas de gran impacto arranca oficialmente cada 1 de septiembre, coincidiendo con el inicio del año hidrológico. Aunque es el invierno cuando se concentran los temporales más severos, otoño y primavera también pueden registrar borrascas con efectos relevantes, especialmente asociadas a lluvias persistentes y fuertes rachas de viento.

Por este motivo, los servicios meteorológicos definen y publican la lista completa de nombres al inicio de la temporada, aunque muchos de ellos no se utilicen hasta meses después.

¿Desde cuándo se pone nombre a las borrascas?

El sistema de nombramiento se implantó en el suroeste europeo en 2017. La primera borrasca bautizada fue Ana, que llegó a la Península en diciembre de ese año acompañada de una ciclogénesis explosiva, marcando un antes y un después en la forma de comunicar estos fenómenos.

La experiencia previa en países como Reino Unido e Irlanda ya había demostrado que asignar un nombre propio a los temporales incrementa la atención ciudadana a los avisos de seguridad.

Desde entonces, varios temporales han pasado a formar parte de la memoria colectiva. El caso más conocido es el de Filomena, en enero de 2021, una borrasca que dejó nevadas históricas en amplias zonas del país y evidenció el impacto que estos episodios pueden tener sobre la movilidad, los servicios básicos y la actividad económica.

¿Por qué se les pone nombre?

Poner nombre a una borrasca permite identificarla de forma clara y rápida, evitando confusiones cuando se encadenan varios temporales o cuando un mismo fenómeno afecta a distintos países. Asociar un nombre propio refuerza la percepción del riesgo y facilita el seguimiento informativo en medios de comunicación y redes sociales.

Además, este sistema mejora la coordinación internacional, ya que todos los servicios meteorológicos implicados utilizan una única denominación para referirse al mismo episodio.

¿Cuándo se nombra una borrasca?

No todas las borrascas reciben nombre. Solo se bautizan aquellas consideradas de gran impacto, es decir, las que activan avisos naranjas o rojos por vientos muy fuertes o por precipitaciones o nevadas intensas, normalmente acompañadas de avisos por viento.

Se trata, por lo general, de borrascas profundas capaces de generar rachas superiores a los 90, 100 o incluso 110 kilómetros por hora, con posibles consecuencias sobre personas, infraestructuras y servicios.

¿Quién decide el nombre?

España forma parte del denominado Grupo Suroeste, integrado por los servicios meteorológicos de Portugal, Francia, Bélgica y Luxemburgo, al que se ha incorporado Andorra por primera vez en esta temporada. Entre todos consensúan una lista anual de 21 nombres, alternando femeninos y masculinos y siguiendo un orden alfabético.

El servicio meteorológico que prevé emitir el primer aviso naranja o rojo es el encargado de asignar el nombre, que se mantiene durante todo el ciclo de vida de la borrasca, incluso si afecta posteriormente a otros países.

Una herramienta ya consolidada en Europa

El sistema de nombramiento se ha extendido por todo el continente a través de distintos grupos regionales. Cuando una borrasca afecta a varias zonas de Europa, mantiene el nombre asignado inicialmente para garantizar una comunicación coherente y eficaz.

Episodios como Filomena o Ciarán han demostrado en los últimos años que el impacto de una borrasca puede ir mucho más allá de la lluvia o el viento habituales, condicionando la movilidad, la actividad económica y la seguridad ciudadana, especialmente durante los meses centrales del invierno.

La lista de la temporada 2025-2026

Las borrascas de gran impacto de esta temporada se denominarán Alice, Benjamin, Claudia, Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana, Pedro, Regina, Samuel, Therese, Vítor y Wilma. Algunos de estos nombres ya han sido utilizados y otros lo harán si las condiciones meteorológicas lo requieren en los próximos meses.

Nombres de las borrascas y danas con gran impacto de la temporada 2025-2026 - FOTO: AEMET
Nombres de las borrascas y danas con gran impacto de la temporada 2025-2026 - FOTO: AEMET