"Que lo tiren", la orden clave antes de la desaparición del pesquero 'Rúa Mar'
La Fiscalía atribuye a la pareja del armador esta decisión tras conocerse, por parte del patrón, que sufría una avería y corría el riesgo de hundirse
Aunque estaba bajo vigilancia policial por una operación anterior, finalmente fue el barco elegido para el transporte de la droga
“Que lo tiren…”. Esa fue, según la Fiscalía, la frase que pronunció la pareja del armador del Rúa Mar justo antes de que la embarcación desapareciera en el mar con seis tripulantes a bordo la madrugada del 23 de enero de 2020.
Este lunes ha comenzado en la sección de Algeciras de la Audiencia Provincial de Cádiz el juicio contra seis personas acusadas de utilizar el pesquero para transportar droga, un viaje que acabó en tragedia y que aún mantiene desaparecidos a cuatro de los marineros.
En la primera sesión del juicio —que se prolongará hasta el 8 de octubre— sólo cinco de los seis acusados se han sentado ante el juez, ya que uno de ellos no regresó a prisión tras un permiso penitenciario y actualmente se encuentra en paradero desconocido. El proceso arrancó con cuestiones preliminares, incluyendo la petición de la defensa de anular las escuchas telefónicas practicadas durante la investigación, solicitud que el tribunal ha rechazado por ahora.
La Fiscalía solicita 114 años de cárcel para el armador del barco, Pedro Samuel Maza, acusado de pertenencia a organización criminal, dos delitos contra la salud pública, seis homicidios imprudentes, estafa, delitos contra los derechos de los trabajadores y blanqueo de capitales. También pide una multa de 7,9 millones de euros. La acusación reclama además 19 años para su pareja sentimental, 13 años para dos presuntos coordinadores del alijo y seis años para otros dos implicados en el transporte de la droga.
Según el relato del Ministerio Público, la intención inicial era utilizar otra embarcación propiedad del armador, pero finalmente se optó por el Rúa Mar, a pesar de que él ya se encontraba bajo vigilancia policial por un alijo anterior. Durante la travesía, el patrón —tío del armador— alertó de una avería, y poco después se recibió el mensaje clave que, para la Fiscalía, indica una decisión consciente de abandonar el barco.
El naufragio tuvo lugar en la madrugada del 23 de enero de 2020. El barco nunca apareció y sólo dos de los seis tripulantes fueron hallados sin vida los días 27 y 28 de enero. Tres días antes, aparecieron en la costa restos de la embarcación, muy lejos del punto de supuesto hundimiento. El resto de la tripulación continúa desaparecido.
Además, el 26 de enero, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil recuperó del agua dos fardos de hachís de 25 kilos cada uno que, según el Ministerio Fiscal, pertenecían a la carga ilícita del pesquero. La tragedia del ‘Rúa Mar’ se sitúa así en el cruce entre narcotráfico y precariedad marítima, y ha dado lugar a un proceso judicial que pone en el centro no sólo la muerte de seis personas, sino también el uso de embarcaciones pesqueras para fines criminales.
Las viudas de los marineros fallecidos estuvieron presentes en esta primera jornada del juicio y pidieron visiblemente emocionadas “que no se libren ni un día de la pena que les caiga”. Un proceso largo y doloroso acaba de comenzar, mientras el mar sigue guardando los restos de un barco y una historia marcada por la ambición, la pérdida y el silencio.